Espectáculos

«War Machine» con Brad Pitt, en Netflix

El actor, que también produce, pone caras y compone poco como un general al mando en pleno conflicto en Afganistán.

En la senda de la comedia negra de M.A.S.H., de Altman, o Dr. Insólito, de Kubrick, y más cerca en el tiempo Tres reyes, de David O. Russell, War Machine es una sátira acerca de la guerra, pero que nunca encuentra el tono.

Brad Pitt, que no sólo es el protagonista absoluto sino que coprodujo esta película de Netflix, es el general Glen McMahon, un dibujo superficial de otro general real al que el presidente Barack Obama sacó del conflicto armado en Afganistán.

Pero Glen, amado entre sus subalternos y conocido entre los suyos como “El rey León”, tras haber cumplido “operaciones especiales secretas” en Irak, es destinado como el comandante en jefe de la coalición de 43 países en Afganistán. Un tipo que corría todas las mañanas 11 km antes de desayunar, que tiene un ojo más cerrado que el otro, como si fuera Popeye, y una mano tipo garra como si siempre tuviera un habano encendido en ella.

Tras una tediosa presentación de quienes lo acompañan -que luego en la práctica no aporta nada a la cuestión-, el director David Michod da vueltas para mostrar la burocracia, las zancadillas y las apariencias en el Ejército, la imposibilidad de “liberar” un país tras invadirlo y el pedido de los afganos porque las tropas extranjeras se marchen.

El guión tiene frases que seguro duelen a oídos estadounidenses –cuando se hacen elecciones y el resultado es fraudulento, y la familia del presidente es corrupta, el General pregunta “¿No es igual en Washington?”- y más caricaturas que semblanzas. Como la del Presidente de Afganistán, que compone Ben Kingsley, que alguna vez fue Gandhi, y aquí, un líder tramposo que mira y se ríe de Tonto y Retonto.

Ni Tilda Swinton (en breve aparición), ni Meg Tilly o Anthony Michael Hall -que vuelven de otras mejores épocas- logran insuflarle ánimo al relato.

“No puedes hacer un omelette sin romper un huevo”, les dice a los supuestos contrainsurgentes el personaje de Pitt, que no deja de hacer muecas. Como las del espectador a lo largo de dos largas horas.

Fuente: Clarin

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