Policiales

Violador serial cayó preso en Morillo

 El sujeto, un conocido adicto y distribuidor de droga con antecedentes por abusos, violó a una niña Down.

 

 

Un execrable sujeto fue detenido el lunes por la policía de Coronel Juan Solá (Morillo) horas después de que ultrajara a una menor de edad que padece sindrome de Down, a quien había interceptado en cercanías de la plaza principal del pueblo la tarde del domingo, cuando la niña salió a pasear junto a amigos y familiares.

 

Una fuente del pueblo del Chaco salteño dijo que la indignación de la gente está en su punto máximo no solo por la brutalidad del hecho, sino por la permisividad de la fuerza pública y de la Justicia en poner fin al flagelo de la droga, que está diezmando a la juventud y sobre todo a los pueblos originarios, los receptores de toda la droga que ingresa desde diferentes puntos cardinales.

 

El vecino aseguró que se trata de un verdadero genocidio de esas comunidades, a las que desde un tiempo a la fecha se está aniquilando con la droga de los pobres: el paco.

 

El informante señaló que ayer se formalizó la denuncia pero que el caso tiene ya varias horas transcurridas.

 

«No quisieron echar más leña al fuego pero el nivel de perversión es muy alto y ya no hay seguridad ni siquiera en la plaza del pueblo», se quejó.

 

Consultada una fuente de seguridad provincial, confirmó la denuncia y la demora de un sujeto de unos 30 años, conocido dealer de droga y proveedor de la «merca» que consume la juventud del pueblo del departamento Rivadavia Banda Norte.

 

Otro vecino de esa localidad que se encuentra a la vera de la ruta nacional 81 advirtió que el sujeto acusado de la violación y abuso de la niña Down es vastamente conocido por hechos similares, la mayoría de ellos contra niñas adictas pertenecientes a las comunidades originarias.

 

«Tiene fuero, al parecer, porque nunca fue verdaderamente condenado», denunció.

 

En tanto otra fuente del pueblo anunció a El Tribuno que el pueblo se va a manifestar con marchas para pedir seguridad y un plan de lucha para salvar a la juventud del flagelo de la droga, instalado en el pueblo hace tiempo y que produjo la mayoría de los casos más violentos y atroces que el pueblo tenga memoria. En ese contexto, la fuente graficó que «no vamos a revelar los pormenores de un hecho lamentable por cuestiones humanitarias, pero tampoco vamos a callar esa calamidad por ninguna razón del mundo». Y concluyó en estos términos: «Cada día que pasa pareciera que nos vamos a acostumbrando a lo peor».

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