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VIDEO El aparatoso accidente de la piloto Leah Pruett a 400 km/h al que sobrevivió

Su auto se partió en pedazos cuando había superado los 400 kilómetros por hora. La pilota norteamericana salió por sus propios medios del destrozado bólido. “Fue la carrera más salvaje que he vivido”, dijo.

La piloto norteamericana Leah Pruett se sobrepuso a un impresionante accidente ocurrido cuando su auto se partió en pedazos una vez que había alcanzado una velocidad de 420 kilómetros por hora.

La acción ocurrió durante la segunda ronda de eliminaciones en MoparExpress Lane NHRA en Madison, Illinois, cuando el literalmente voló por el aire y se partió ante la sorpresa de los asistentes.

Leah Pruett, de 32 años, salió del auto por sus propios medios, con sólo algunas contusiones a pesar de lo aparatoso del accidente.

Pruett, piloto de Top Fuel del Mopar Dodge, perdió por completo el casco de su dragster y aún resulta complejo poder explicar cómo sobrevivió. Ella misma apuntó en su cuenta de Instagram: “Dios es Dios y esa fue la carrera más salvaje que he vivido”.

En el texto, la conductora agregó: “Todavía estamos tomándonos el tiempo para procesar y analizar las partes y elaborar un plan sobre cómo seguir adelante. Mi cuerpo está bien y mi mente también”.

Además descartó errores por parte de su equipo mecánico: “El chasis DSR y el equipo de seguridad Impact hicieron todo lo que se suponía que debían hacer. Como drag racer, esto es lo que hacemos. Existe un riesgo. Creo que cuanto más rápido puedas volver a la pista, mejor. Agradezco al Señor, a mi equipo, al taller de chasis, a Don Schumacher y a todos los que ayudaron. Eso es seguro”, bromeó.

Pruett es piloto drag racer, una disciplina de automovilismo y motociclismo en la que dos autos o motos compiten en un circuito recto, acelerando a toda velocidad desde la partida. En esta categoría los vehículos suelen superar los 400 kilómetros por hora.

La línea de llegada suele encontrarse a 402 metros, por lo que la duración de estas carreras suele ser de alrededor de 20 o 10 segundos respectivamente. Este tipo de competiciones está considerado ilegal en buena parte del mundo pero no en los Estados Unidos.

“Mis mecánicos de DSR dedican mucho tiempo y esfuerzo en mantenerme a salvo. Yo ya no quiero hablar más del accidente, sólo ocurrió, es todo”, agregó la norteamericana.

Sobre el final explicó lo que sintió en el momento en que su auto se partió en el aire: ‘Tuve dos pensamientos: estoy volando por el aire y esto no es bueno”, recordó y agregó que se puso a rezar: “Dios mío, por favor, no dejes que esto duela”, reconoció sobre el momento en que se vio al borde la tragedia y, por el contrario, se accionaron los paracaídas de aterrizaje con los que cuentan esos vehículos.

“A toda nuestra familia, amigos, compañeros de equipo y fanáticos que se acercaron, gracias… significa mucho para mí. Ahora a seguir adelante para luchar por el campeonato”, arengó.

Fuente: ElTribuno