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El Gobierno quiere ponerle fin a la obligatoriedad de las P.A.S.O.

Esta reforma es parte de la agenda legislativa que el oficialismo busca retomar tras haber dejado atrás varias semanas de debates empujados por la oposición en torno a la ley antidespidos, finalmente vetada el viernes por el presidente Mauricio Macri.

Las PASO -como se conoce a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias- podrían reducirse a «PAS» de prosperar un proyecto de reforma política que el Gobierno nacional tiene en estudio, cuya principal propuesta es abolir la obligatoriedad del voto en esos comicios de selección de candidatos a cargos nacionales.

Esta reforma es parte de la agenda legislativa que el oficialismo busca retomar tras haber dejado atrás varias semanas de debates empujados por la oposición en torno a la ley antidespidos, finalmente vetada el viernes por el presidente Mauricio Macri. Por la vía del Senado, Cambiemos espera ahora avanzar en los proyectos de reintegro de IVA a la canasta básica y de Acceso a la Información que tuvieron media sanción en Diputados. Y junto a la reforma política, en su agenda inmediata se perfila la discusión de los proyectos sobre Pymes y Primer Empleo ya anunciados por la Casa Rosada.

La reforma a las PASO busca ser aplicada en las elecciones legislativas de 2017. “No se puede obligar a la gente a votar hasta cuatro veces por año, estas son las únicas PASO obligatorias en el mundo. Es una exageración elegir a los representantes del partido y hacerlo obligatorio a toda la sociedad”, argumentan altas fuentes legislativas del oficialismo.

En 2017 -elecciones que serán clave para la continuidad del proyecto macrista- el Gobierno impulsará la boleta electrónica para la elección general, lo que fue promesa de campaña del Presidente. Pero aseguran que en las primarias, es imposible la boleta única en versión papel o electrónica por la cantidad de listas de precandidatos que  compiten.

No está en planes modificar el requisito de alcanzar un piso del 1,5% de los votos válidamente emitidos en cada distrito (para senadores y diputados nacionales) y en todo el país (para presidente y vice) para poder competir en la general. Si hay menos votantes al no ser obligatorias las PASO y no se modifica el piso, podrían verse complicadas las agrupaciones políticas más chicas.

Aunque el oficialismo no lo ha planteado aún, podría revisarse la elección en fórmula de presidente y vice (el binomio que se consagra en las PASO no puede ser alterado).

El presidente de la Cámara de Diputados, el macrista Emilio Monzó, no es ajeno a este proyecto. Como ministro de gobierno porteño fue quien impulsó en 2012 el proyecto de primarias en la Ciudad (el «monzonista» Nicolás Massot, actual jefe del bloque PRO en Diputados, era su director de la Reforma Política). Esa iniciativa tenía como aspecto “superador” respecto de la ley nacional -decía Monzó entonces- la posibilidad de que el candidato a jefe de gobierno pudiera elegir a su vicejefe después de las primarias, como forma de unificar a las agrupaciones políticas. Esa reforma porteña se inspiró en los casos de Uruguay y Estados Unidos.

Lareforma que implementó las PASO se hizo en tiempo récord en 2009, piloteada por el entonces ministrodel Interior, Florencio Randazzo. Ese año, el kirchnerismo en la Provincia -con Néstor Kirchner a la cabeza, seguido por candidatos «testimoniales» como Daniel Scioli-sufrió una dura derrota a manos de Francisco de Narváez. Para recuperar la iniciativa, se convocó a un inédito «diálogo político» en la Casa Rosada por donde desfiló toda la oposición, con excepción de Elisa Carrió que lo denunció en solitario. El resultado fue la pomposamente llamada»Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral».

Si bien la reforma tuvo aceptación general, cumplía los objetivos buscados por Kirchner. Clausurar la vía a que se le colaran «por afuera» (para ser candidato había que pasar obligatoriamente por las primarias), y prohibir la contratación privada de publicidad en campaña, luego de que De Narváez, empresario de vastos recursos, pudiera pelearle de igual a igual en los medios audiovisuales. El kirchnerismo impuso la «equidad» con distribución gratuita de espacios pero sacaba enorme diferencia al usar la gestión y apropiarse de multimillonarios recursos públicos -como el Fútbol para Todos- para su campaña permanente.