Gobierno activo

Salta perdió 10.200 empleos privados entre marzo y julio

Sigue la caída del trabajo en Salta, que tiene uno de los peores indicadores del país. En el séptimo mes del año se registraron 106.000 puestos laborales en la parte privada.

Cuando todo indicaba que la pérdida del empleo formal privado en la provincia había llegado a un piso en junio, un mes después las estadísticas del Ministerio de Trabajo de Nación marcaron que el descenso de los puestos laborales continúa desde abril.

Es uno de los siete distritos nacionales que registró una caída intermensual de trabajo privado en julio, de acuerdo a un reciente informe del organismo. Entre esas provincias, Salta es la tercera que mayor pérdida proporcional de empleo tuvo en un mes, con un 0,9% por debajo de junio. Son 800 personas afectadas. Con más dramatismo se podría decir que durante julio se perdieron 26 puestos privados por día.

Además de Salta, las mayores caídas se registraron en Neuquén (-2,2%), Santiago del Estero (-1,1%), Mendoza (-0,7%), Tucumán (-0,5%), Formosa (0,4%) y Río Negro (-0,2%). En la media nacional hubo un crecimiento intermensual del 0,3%.

116 mil puestos laborales en el ámbito privado formal de la provincia había en marzo pasado.

La provincia se quedó en el séptimo mes del año con 106.000 puestos laborales privados registrados. Comparado con el mismo período del año pasado, hubo 8.500 trabajadores menos, lo que representa una caída interanual del 7,4%. En ese indicador, Salta solo es superada por San Juan (-10,5%), Neuquén (-10,1%), Mendoza (-7,8%). El promedio del país marcó una caída del 5%.

La influencia de la enfermedad del coronavirus en la crisis laboral se puede observar en la línea descendente del trabajo privado que va desde marzo a julio. En esos meses se perdieron 10.200 puestos en Salta.

Relación

Con los lamentables números laborales que está dejando la pandemia del COVID-19 sumada a la recesión económica que acumula más de dos años, la provincia va encaminada a equiparar la cantidad de empleados privados con los del ámbito estatal, que no se vio afectado por la crisis.

Los últimos datos oficiales disponibles dan cuenta que en Salta los trabajadores registrados en el sector público (en el Estado provincial, en las municipalidades y estamentos nacionales) sumaban 93.269 a fines de 2018.

Un estudio del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) advierte que en 16 de las 24 jurisdicciones, el empleo público es mayor que el privado en el total provincial. Salta todavía no llegó a ese dramático punto, que marcaría un escenario de total colapso de la productividad local, que se motoriza casi de manera exclusiva con el empleo formal privado.

8,7 por ciento fue la caída del empleo formal privado de la provincia entre marzo y julio últimos.

Según el Ieral, esas provincias coinciden en ser las que más dependencia tienen de los fondos nacionales (coparticipación y transferencias discrecionales). El Estado salteño se encuentra en ese lote de alta dependencia (alrededor del 75% del presupuesto local está sustentado con giros de Nación), pero aún no llegó al derrumbe total del trabajo privado, aunque es el camino que se está desandando. No son pocos los economistas que advierten que la falta de autonomía de los recursos propios quita incentivos para impulsar la actividad privada.

Si bien rige la prohibición de despidos sin causa, está claro que hay una sangría del empleo privado desde la aparición de la pandemia en el país. La mayoría de los puestos que se perdieron en la provincia corresponden al comercio y a los rubros que dependen del turismo. Aunque estén suspendidos los despidos, nada pudo evitar el cierre de pymes en esas actividades y el consecuente naufragio laboral.

En el país

A nivel nacional, de acuerdo a la información que surge de los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), en julio de 2020, el empleo asalariado registrado en empresas privadas se mantuvo prácticamente estable,
mostrando una variación mensual de -0,1% (6 mil trabajadores menos).

 

 

Fuente: El Tribuno