Para los niños los juguetes no tienen género

Por qué es bueno elegir juguetes unisex para nuestros hijos

Francia acordó con las jugueterías que no habrá más juegos diferenciados por género. Buscan así estimular a las mujeres a estudiar ciencias.

A la científica Virginia Albarracín nunca le regalaron una Barbie. Y su hermano siempre le rompía las pocas muñecas que tenía. “Hoy se lo tengo que agradecer. Terminaba jugando con bloques y rompecabezas, o salía a la calle a divertirme con la pelota”, cuenta la actual directora del Centro de Microscopía Electrónica tucumano. En estos días celebra la decisión del gobierno de Francia, que se propuso eliminar los juguetes diferenciados para nenas y para varones en una lucha contra los estereotipos.

Las autoridades francesas dijeron que los juguetes de hoy desalientan a las niñas a seguir carreras como ingeniería o sistemas. “Es claro el impacto que tienen los juegos estereotipados en las chicas. Deberían todos los países seguir el camino de Francia”, opina Albarracín, del programa Ciencia con M (de mujer). Está convencida de que la forma en que juegan las pequeñas sí influye más tarde en la elección de lo que quieren ser para su vida.

“No es que uno deliberadamente sepa de niño qué va a ser de grande. Pero sí pasan cosas que te van llevando por un camino determinado”, sostiene la científica, de 41 años. Para ella, si queremos que en las próximas generaciones las mujeres estén más presentes en los ámbitos de la ingeniería y de la tecnología habrá que empezar a modificar las góndolas de las jugueterías.

Los clásicos

En tiempos en que los roles de género son cada vez menos rígidos, las imágenes de los comercios del rubro juguetes no cambiaron demasiado. Las góndolas siguen mostrando chiches clásicos, con una distribución obvia: de un lado todo para las nenas (cocinitas, muñecas y maquillajes en la gama del rosa) y del otro lado para los varones (autos, armas y superhéroes en paletas azul y verde).

Un recorrido virtual por los sitios web de jugueterías también confirma que el mercado sigue segmentado por edades y por género. Si entrás a un local a buscar un regalo, lo primero que te preguntan es: ¿para nena o nene? “El cliente pide rosa para mujeres y celeste para varones. Y, en general, el juguetero argentino va a lo seguro, a lo que sabe que va a vender”, argumenta Martín Misán, de un local céntrico.

Hay un sector neutro hasta los cuatro años. De cuatro a ocho ya los productos están bien divididos: son para chicas o chicos. “Creo que es algo que se da más que nada porque el comprador busca el estereotipo. No tiene la mente tan abierta, menos en Tucumán”, añade.

Gloria Recalde, que diseña muñecos para vender, también considera que los tucumanos estamos aún muy lejos de incorporar los juguetes sin género. “Intenté hacer muñecos de tela para varones. No vendí ni uno. Incluso hice futbolistas, y nada. Las madres se niegan a comprarles a sus hijos este tipo de productos. A mí me parece bárbaro salir de los estereotipos, pero el problema aquí son los padres. Ellos determinan con qué van a jugar los chicos. Y lastimosamente la respuesta más común es: bebotes para nenas y pelota para varones”, cuenta.

Sin prejuicios

Carolina Mansilla tiene esperanzas de que algo va a empezar a cambiar. Ella hace cocinitas artesanales pintadas en colores primarios y desde hace un tiempo recibe pedidos (son casos aislados) de padres que le encargan para sus hijos varones. “Es genial que respeten las ganas de jugar de sus hijos sin prejuicios”, sugiere.

Algunas estanterías de Giro Didáctico desde hace un tiempo empezaron a hacer menos diferencias de género. Gisela Juárez cuenta que los artículos didácticos, los de cocina y también los de ciencia son unisex. Hay sonajeros de bebé unisex y multicolores. “Algunas abuelas ven entre todos los colores un poco de rosa y enseguida te preguntan: ¿tenés este para varón?”, cuenta.

Entre los juegos que fueron democratizándose, además de las cocinas, están los artículos de arte, las pelotas y los disfraces: hoy muchas chicas piden convertirse en el Hombre Araña.

Abrir el juego

Los chicos no tienen prejuicios. Ellos juegan libres y sin necesidad de añadirle un significado extra a cada juguete. Cuando algo los divierte, lo eligen. Así de simple. Quienes terminan poniéndole connotaciones son los adultos. Así que, si queremos enseñarles igualdad a nuestros hijos, los padres tendremos que cambiar la forma de ver el juego. Eso es lo que sugieren los expertos consultados para esta nota.

La psicopedagoga Natalia Jiménez Terán sostiene que las jugueterías deberían tener opciones para que todo chico pueda jugar con el juguete que quiera. “Los juguetes despiertan sentidos y promueven experiencias y emociones donde el género es una cuestión menor”, resalta.

“El juego es fundamental para el desarrollo integral de los niños: exploran, desarrollan sus capacidades, aprenden y sociabilizan. Con los juguetes interiorizan y también exteriorizan sus emociones”, explica Jiménez Terán. Desde lo simbólico, también influyen en la construcción de la identidad y en los roles que tendrá ese futuro adulto, destaca.

“Los juguetes tienen una importante carga simbólica y con ellos se va configurando el deber ser para hombres y mujeres, de acuerdo con la sociedad. La industria de los juguetes tiene los estereotipos de las nenas y los nenes. La pregunta es: ¿qué pasa con los chicos cuando por ser mujer o varón les damos determinados juguetes? Les estamos limitando sus potenciales”, resalta la especialista.

Para la experta los juguetes deberían ser neutrales y los chicos deberían elegir lo que quieran para jugar. “Lo importante son las experiencias que puedan tener con cada juego. Los padres tienen que acompañar esas elecciones, no imponer. Hoy les estamos quitando a las nenas la posibilidad de desarrollar habilidades de armar y desarmar, por ejemplo”, sostiene.

¡Ojo! Jiménez Terán no cree que sea necesario quitarles las muñecas a las nenas y las pelotas a los varones.

“La propuesta es que se los deje elegir con libertad. Hay que ofrecerle a un hijo la mayor cantidad de posibilidades en la vida. Cuantos más juegos y actividades exploren los niños, más se estará propiciando un desarrollo integral”, resume.

Fuente: LaGaceta

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