OJO!!!

Piratas y pedófilos saquean las redes en la pandemia

El ciberdelito parece ir mucho más rápido que los gobiernos a la hora de adaptarse a la nueva realidad tecnológica.

La gravedad de los ciberdelitos y el alarmante aumento registrado durante la pandemia dieron motivo a una fuerte advertencia de Interpol, en agosto. «Los ataques han cambiado de objetivo, pasando de centrarse en los particulares a dirigirse contra las administraciones y las infraestructuras sanitarias esenciales», informa el organismo en un documento.

«Los ciberdelincuentes están creando nuevos ataques e intensificando su ejecución a un ritmo alarmante, aprovechándose del miedo y la incertidumbre provocados por la inestabilidad de la situación socioeconómica generada por la COVID-19», dijo Jrgen Stock, secretario general de Interpol.

Vivimos en un mundo interconectado, y que evoluciona a velocidad vertiginosa. Hoy no puede saberse a ciencia cierta hasta dónde llegará la transformación impulsada por la robótica, la inteligencia artificial y los avances impredecibles de la tecnología del milenio.

Concretamente, es muy difícil imaginar en qué o cómo trabajarán en 2040 los profesionales que se gradúen en esta década.

Todo esto, parece, pasa desapercibido en la Argentina, donde se ataca a las empresas tecnológicas y se desalienta la inversión con un capricho del Gobierno que congela las tarifas de las telecomunicaciones con el pretexto de que se trata de «servicios públicos». Y en Salta, donde los miedos atávicos alimentados por cierta dirigencia impiden que se instalen antenas de celulares en una ciudad donde hay casi uno de estos aparatos por habitante.

Es lógico, entonces, que por falta de decisión o por miedos, no necesariamente atávicos, no esté en funcionamiento una fiscalía específica, especializada en delitos informáticos.

Interpol no deja margen de dudas:

. La generalizada dependencia, cada vez mayor, de internet por brinda nuevas oportunidades a los ciberdelincuentes.

. Muchas empresas y particulares no están velando por que sus ciberdefensas estén actualizadas.

. Es imprescindible una cooperación más estrecha entre los sectores público y privado.

. Esto vale frente al peligro que la COVID-19 y al que amenaza «nuestra salud cibernética»

Por eso proliferan :

. Las estafas por internet y el phishing. Los ciberdelincuentes se hacen pasar por autoridades y envían a sus víctimas correos electrónicos de phishing sobre la COVID-19 en los que las incitan a facilitar datos personales y a descargar contenidos maliciosos.

. Atentados. Los ciberdelincuentes están multiplicando el número de ataques con malware disruptivos contra las infraestructuras esenciales y las instituciones sanitarias.

. Ransomware. La mayoría de los atacantes calculan con bastante exactitud la cantidad máxima que pueden solicitar como rescate a las organizaciones víctimas de sus ataques.

. Caballos de Troya. Troyanos de acceso a distancia, ladrones de información spyware (programas espía) o los troyanos bancarios, entre otros.

. Dominios malignos.

. Desinformación.

El problema es que la ciberdelincuencia va a seguir creciendo y se va a agravar, asegura Interpol, cuando aparezca la vacuna contra el virus, que no es informático, sino biológico.

Y no solo se trata de piratería.

La pandemia produjo un recrudecimiento de la actividad en línea de los pedófilos. Y esos llegan a nuestras casas en cualquier momento. Según BBC Mundo, la semana del 17 de marzo (tres días después de que el Gobierno español declarase el estado de alarma) al 24, se registraron unas 17.000 descargas de material con pornografía infantil. La semana siguiente, del 24 al 31 de marzo, las descargas subieron a más de 21.000, es decir, aumentaron casi un 25%.

La Oficina Europea de Policía (Europol) corroboró el «incremento de los delitos de pornografía infantil y los de chantajes sexuales a menores». El Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados, con base en EEUU recibió en marzo más de dos millones de notificaciones de material pedofílico, más del doble que en el mismo mes de 2019.

«Los pedófilos se adaptan fácilmente al contexto», explicó a BBC Mundo Marie-laure Lemineur, vicedirectora ejecutiva de ECPAT International, una ONG que trabaja desde hace 30 años en campañas para combatir la explotación sexual de niños. «Nunca en la historia hubo tantos niños conectados, y esto aumenta las posibilidades de que corran riesgos», dijo.

En el 99% de los casos son hombres. De adolescentes a abuelos, sin diferencia alguna por clase social. Eso sí, tienen cierta formación tecnológica, saben que están delinquiendo, se interconectan entre ellos incluso con estrategias para eludir a la Justicia y así consiguen y comparten entre ellos imágenes y videos aberrantes.

«Los abusadores usan normalmente un perfil falso en las redes sociales más frecuentadas por los menores o se hacen pasar por uno de ellos en los chats de los videojuegos en línea más populares, como por ejemplo Fortnite, explica la BBC.

«Una vez que consiguen su atención y confianza, empiezan a pedirles imágenes o videos, desnudos o en actitudes sexuales. Varias fuentes indican que muchos videos de niños grabándose desnudos provienen del sitio de chat en línea Omegle. Luego usan esas mismas imágenes para chantajearlos o amenazarlos para obtener más», señala.

Fuente: ElTribuno