Emergencia Sanitaria

Otros dramas e historias que se agravan por la crisis en el norte

Ayer fue madre una niña de tan solo 14 años. El Ejército logró asistirla para el traslado. En Santa María reclaman agua. En distintas comunidades preocupan los casos de violencia.

Es un drama de siempre, pero detrás hay personas que merecen un cambio rotundo. En las últimas horas más historias evidencian con dureza la extrema vulnerabilidad y otros problemas en el Chaco salteño.

Ayer una niña wichi de 14 años fue mamá. Nadie habló sobre si el embarazo fue fruto de un abuso. Su caso se conoció a través de una publicación que hizo en las redes sociales el gobernador Gustavo Sáenz. La vida de la niña estaba en riesgo por una preeclampsia y pudo ser asistida a tiempo.

El gobernador contó que la noche del viernes desde el hospital de Alto La Sierra se solicitó con urgencia la derivación de la niña a Santa Victoria Este. «Las ambulancias no podían realizar el traslado por el estado de las calles y las rutas. Finalmente un camión del Ejército la trasladó con el Dr. Guayamuya», escribió Sáenz en su cuenta de Facebook. La niña arribó ayer a las 3.45 al hospital de Santa Victoria Este y fue trasladada a Tartagal.

Desde ese hospital informaron a El Tribuno que la niña tuvo una cesárea, y que ella y el bebé estaban en buen estado.

En el Chaco salteño la desnutrición, seguro, es uno de los peores dramas, pero hay otros como el embarazo adolescente, la falta de oportunidades e infraestructura para poder tener acceso a servicios básicos.

Ricardo Villada, ministro de Gobierno, Derechos Humanos, Trabajo y Justicia de la Provincia, admitió que las lluvias complican la asistencia, pero remarcó que se están redoblando los esfuerzos para la atención de las comunidades.

«Justamente el gobernador Sáenz dijo que sumarán más agentes sanitarias a la zona de Santa Victoria Este. También tenemos un problema: faltan médicos. Tenemos la directiva de dar respuestas. Lamentablemente la lluvia dificulta el acceso a los caminos y también la distribución de los recursos», agregó el funcionario.

Reclaman agua

«Disculpe la molestia pero nosotros somos tres familias de la comunidad El Quebrachal; estamos a tres kilómetros de la localidad de Santa María, en el Chaco salteño, y queremos pedir que nos traigan agua y algo de comida», comienza diciendo Gabriel Mendoza, quien se identifica como cacique de esa comunidad wichi donde residen solamente 3 familias muy numerosas. Solo Gabriel es padre de diez hijos, el mayor de 13 años y el más chico, un bebé.

«Nosotros estamos tomando el agua de lluvia que yo junté en un pozo donde hago ladrillos porque no tenemos tachos ni baldes donde juntarla», contó el cacique. Aseguró que días atrás pasaron los militares, pero que no les dejaron agua.

Gabriel dice que «acá los vecinos comentan que están llevando agua para otras comunidades y también comida. Será porque acá somos solamente tres familias. Yo les pido que si alguien puede escuchar nuestro pedido, que nos traigan algo. Estuvo lloviendo mucho, no se puede salir al monte y los chicos no tienen qué comer», clamó Gabriel.

El aborigen cuenta que «en Santa María todos saben dónde queda nuestra comunidad, se llama Quebrachal y somos solo tres familias, todos paisanos (aborígenes). Nosotros juntamos el agua y la dejamos que el barro se asiente un poco y eso estamos tomando. Por suerte por ahora los chicos están sanos pero no vamos a esperar que se enfermen».

Al ser consultado, el ministro Villada respondió que hay comunidades dispersas y reiteró que las lluvias complican los operativos de distribución. Destacó, a su vez, el trabajo del Ejército, que instaló dos plantas potabilizadoras de agua en Los Rosados y Alto La Sierra. «Vamos a ir avanzando», afirmó. Agregó que se sumará la Cruz Roja, que se instalará en Los Blancos y se prevé que distribuyan más de dos millones de litros de agua segura.

Fuente: ElTribuno