Policiales

Médicos del Materno Infantil denunciaron un terrible hecho detectado en una pequeña paciente

La pequeña llegó al hospital Materno Infantil con dolor de panza, pero su malestar sería otro. Los padres no querían hacer la denuncia, por lo que los médicos fueron los que la hicieron.

 

La tarde del jueves transcurría sin mayores sobresaltos en la guardia del hospital Materno Infantil, en la capital. En la guardia, un matrimonio esperaba que un médico atendiera a su pequeña hija de 3 años que lloraba y se quejaba de dolor de estómago. Pasaron algunos minutos y la pequeña ingresó en un consultorio. Desde ese momento no pasó mucho hasta que el profesional que la revisaba sospechó que la niña tenía otra enfermedad y que detrás de eso podía haber algo mucho más grave.

Según trascendió, antes de informar a los padres sobre qué tenía la pequeña, habría realizado una interconsulta con otros colegas del hospital.

Finalmente, el diagnóstico fue que la niña de 3 años tenía síntomas de gonorrea, una de las enfermedades de transmisión sexual más conocidas en la historia de la medicina.

Ante ese panorama, los médicos dialogaron con los padres para darles el diagnóstico, tratar de conocer más detalles de la situación y, al mismo tiempo, pedirles que hicieran la denuncia policial.

Padre y madre, según trascendió ayer, habrían expresado que no realizarían la denuncia.

A partir de eso, los médicos se presentaron en sede policial y, como es obligatorio para ellos por el protocolo que rige para casos en los que los niños podrían ser víctimas de un delito, denunciaron que la menor tenía síntomas de estar infectada por una enfermedad de transmisión sexual.

Según se supo, tras la declaración de los profesionales se dio intervención directa a la Asesoría de Menores e Incapaces 4, que está a cargo del doctor José Manuel Pereira.

Solo pasaron minutos para que el caso también fuera trasladado a la Fiscalía Penal 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, a cargo de la doctora María Cecilia Flores Toranzos.

 

 

Lo que alarmó a los médicos, trascendió ya a última hora, habría sido el flujo vaginal que tenía la pequeña y el hecho de que prácticamente toda la bibliografía médica indica que la gonorrea se transmite por contacto sexual, no por otras vías.

 

Sin embargo, no presentaba lesiones que sean compatibles con un abuso sexual.