"Sharenting”

Más chicos les piden a los padres que no suban fotos suyas a las redes

Los menores tienen derecho a su privacidad desde que nacen, pero les ningunean su huella digital.

Cada vez que Karina Montenegro subía una foto con alguno de sus tres hijos adolescentes venía el reclamo: “má, eliminá esa publicación”. “Ahora, cada vez que posteo algo, les pregunto”, cuenta la mamá.

A Silvina Sisti le pasó lo mismo con su hija. “Al principio me reprochaba porque yo le había metido miedo con la cuestión de mostrarse en las redes. Ahora, también por coquetería”, confiesa la docente.

“Si vas a subir una foto mía me pedís permiso. Vos posteás cualquier cosa y después se ríen de mí”, le recriminó Tomás (12) a su papá Javier Mercado. Después de ese planteo, el comerciante quedó desencajado. Desde que su pequeño empezó a hacer monerías, él publicó varias imágenes y videos sin consultarle jamás.

Es lo que le sucede a muchos padres en la actualidad. Ellos quieren subir a las redes cada logro de su hijo, cada avance, cada momento divertido, las salidas compartidas, los cumpleaños, las fiestas, las vacaciones. Eso que los progenitores comparten los expertos le llaman “sharenting”. De “share”, compartir, y “parenting”, crianza.

Peleas frecuentes

La actividad se ha convertido en la actualidad uno de los motivos más frecuentes de peleas entre padres e hijos. Mientras son bebés y niños, no hay reproches. El reclamo por la privacidad aparece a partir de los 9 o 10, cuando los chicos generalmente abren sus primeros perfiles en las redes y se dan cuenta de la mediatización a la que están siendo expuestos. Sienten una invasión y desean poner límites.

“Es una situación que se está viendo cada vez más en la relación vincular de padres e hijos”, cuenta la psicóloga Florencia Lazarte. ¿Cuáles son los motivos? “Primero porque en la adolescencia los hijos están en un proceso de separación con los padres y en la búsqueda de su propia identidad. La modalidad en que ellos suben una foto, cómo posan, sus gestos, sus vestimentas, marcan su estilo personal. Es una etapa dónde los papás dejan de ser sus ideales a seguir, ya que buscan formar su propia personalidad”, remarca.

“En el mundo virtual que ellos crean los adultos estamos invadiendo cada vez más. Lo más recomendable es que respetemos a nuestros hijos y tratemos de consensuar, entre lo que ellos quieren y lo que nosotros deseamos”, sugiere la especialista.

Los peligros

Ocho de cada 10 posteos que subimos a las redes son acerca de terceros. Principalmente de hijos. José Farhat, secretario de Participación Ciudadana de la Provincia, define al “sharenting” como una práctica que consiste en crear una huella digital de los hijos sin su consentimiento desde que son bebés.

“Incluye brindar información que provoca una sobreexposición de la imagen de los niños y niñas en la web. Esto no será gratis. Puede ocurrir que ciertas personas utilicen estos datos y poner a los chicos en peligro de ciberacoso, ciberbullying, pornografía infantil , grooming y hasta ciber suplantación de identidad”, advierte el especialista.

Al respecto, hay un dato escalofriante que reveló la Oficina del Comisionado de Seguridad Electrónica de Australia: hace tres años detectaron que el 50% de las imágenes que circulaban en sitios pedófilos habían salido de los posteos inocentes de los padres.

Que dice la ley

Compartir los momentos tiernos de los hijos y sus travesuras puede causar resentimientos en el futuro. María Inés subió hace cuatro o cinco años videos de cuando su pequeño hacía macanas y hoy -que está por ingresar a la secundaria- todos los compañeros se ríen de él.

“Se enojó mucho. Ya borré todo, pero no es suficiente. Cada vez que puede se acuerda y me reclama”, confiesa la mamá. El menor abandonó de Facebook y no quiere que su mamá lo siga en Instagram y en TikTok. Y ella tiene prohibido publicar imágenes de él.

Norma Aparicio, abogada especialista en derecho de los niños, habla de la parte legal de la cuestión. El derecho a la intimidad está en la Convención de los Derechos del Niño. Los chicos nacen con derechos. “El ejercicio de esos derechos los van garantizando los adultos. A medida que los chicos crecen, adquieren autonomía, y pueden ir exigiendo que se cumplan. Pero el derecho lo tienen desde el momento en que nacen”, aclara.

“Los padres que postean fotos o comentarios de sus hijos no están respetando esa intimidad. Los bebés y niños no entienden la dimensión que tiene la exposición de su imagen en las redes. Hay que analizar con qué fin publicamos una imagen y el impacto a futuro. A veces no es lo mejor para ellos y los dejamos expuestos a sufrir ciberacoso”, mencionó la abogada.

Medida cautelar

La forma más común en que los padres invaden la privacidad de los chicos es subiendo fotos de ellos en sus redes. Y lo hacen sin la autorización del adolescente o niño, minimizando la opinión que tienen. Aunque todavía no hubo ningún planteo formal, la letrada recalcó que cualquier menor puede presentarse ante la justicia y pedir a sus padres que no publiquen sus fotos por medio de una medida cautelar. “Creo que no habría que llegar a ese punto. Hay que respetarles la privacidad. Si ellos dicen que no, es no. Por ejemplo, con los adolescentes, están en una edad complicada, en la que la autoestima juega un rol fundamental y una foto les puede afectar mucho”, resalta.

La letrada comenta que, aunque a muchos padres les cueste aceptarlo, los hijos no son propiedad de los progenitores. La identidad digital de los niños está ninguneada, en la actualidad sostiene.

“No tenemos por qué violar el derecho a la identidad; hay que permitir que ellos crezcan y que decidan cuál es la identidad digital que quieren, y ayudarlos para que sea una decisión consciente y responsable”, resalta. Finalmente, cuenta una experiencia propia: “me pasó con mi propia hija. Cuando ella me dijo que no quería que la etiquetara en las publicaciones me costó entender por qué y hasta la subestimé. Pero luego entendí que ella tendrá o no sus razones y yo tengo que respetarla”.

Fuente: LaGaceta

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