Argentina

Macri y PJ: acuerdo político o menudeo

Esta semana comenzará a vislumbrarse hasta dónde se traducen en la práctica las muchas negociaciones de verano entre el equipo de Mauricio Macri y los gobernadores, en especial pero no únicamente los peronistas orgánicos y los desalineados.

Esta semana comenzará a vislumbrarse hasta dónde se traducen en la práctica las muchas negociaciones de verano entre el equipo de Mauricio Macri y los gobernadores, en especial pero no únicamente los peronistas orgánicos y los desalineados. El temario es encabezado por el aval legislativo que demanda el acuerdo con los holdouts o buitres. Pero en la mesa de conversaciones se mezclan otras cuestiones sensibles, entre ellas la coparticipación, el impuesto a las ganancias y el visto bueno a la designación de los nuevos jueces de la Corte. Son asuntos de distinta naturaleza aunque trascendentes en el debut legislativo del Gobierno. Y la discusión de fondo es si esto se convierte en una relación de menudeo o si, en cambio, queda trazado un panorama de amplio acuerdo político, aún lejos de lo que suele denominarse pacto de gobernabilidad.

Macri ha podido comprobar hasta ahora avances en la relación con los jefes provinciales del PJ, jugados a su vez a consolidarse como polo de poder partidario –más allá de sus propias competencias de liderazgo a futuro–, y también pudo anotar la fragilidad de entendinientos que se dan por cerrados pero pueden exigir nuevas y trabajosas conversaciones.

El ejemplo más evidente lo constituye el reclamo de las provincias por los fondos de coparticipación podados durante toda la década kirchnerista para alimentar centralmente a la ANSeS. La pulseada parecía resuelta con el decreto de Macri que propone esa recuperación en cinco años, pero los gobernadores peronistas subieron la demanda para que los tiempos sean acortados a tres años y con una primera tajada sustancial antes de diciembre. ¿Qué ocurrió en el medio? Hay explicaciones parciales, tal vez complementarias, pero ninguna cierra la historia.

La resolución adoptada por el Presidente fue el resultado de un entendimiento con Sergio Massa para que, a su vez, el Frente Renovador facilitara el aval a varios decretos de Macri, entre ellos y en primer lugar el que anulaba la devolución generalizada de fondos que firmó Cristina Fernández de Kirchner, en su final y para condicionar a su sucesor. Los gobernadores del peronismo no resultaron ajenos a esa solución. Los DNU de Macri pasaron así la prueba, pero la cuestión central aún está en el aire.

En aquella negociación, Massa contó con la activa participación del diputado Marco Lavagna, que cosechó ciertas ironías en el Frente Renovador por su empeño, asimilable casi al de un funcionario. Massa jugó políticamente, como suele hacerlo, más allá de su propia fuerza, para consolidar un lugar de referente opositor amplio pero que no descuide para nada al peronismo. Habló con media docena de gobernadores del PJ, algunos de los cuales elogiaron el decreto de Macri como una señal positiva.

Parece al menos insuficiente el argumento de que el peronismo endureció su posición como respuesta al frontal y fuerte discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa. No es ese un tema central para la mayoría de los jefes provinciales del PJ, que de a poco se están constituyendo en eje de la interna peronista y ven a las presiones del kirchnerismo duro como un elemento más y a superar en el tránsito hacia un nuevo esquema de poder propio.

El alcance o trascendencia del acuerdo con los holdouts, decisivo para la economía y también para el año político que empieza, puede leerse en espejo: Macri considera que es vital aprobarlo para poder acomodar las pesadas cargas heredadas, y la ex presidenta evalúa que es clave bloquearlo para debilitar al nuevo gobierno. Los kirchneristas duros siguen creyendo que un cuadro de crisis favorecería sus sueños de retorno y, en sentido contrario, registran que se esfuman en un marco de convivencia política y negociaciones en las que no cuentan.

La relación de necesidad mutua y de competencia a futuro entre el PJ que se va rearmando y el Gobierno está teñida por acercamientos y tironeos. ¿Hasta dónde mantendrían los gobernadores su reclamo? “Juegan al límite. Las negociaciones con ellos son permanentes desde el 10 de diciembre. Se discuten fondos, obras y lo que sea necesario, pero el acuerdo con los holdouts no es moneda de cambio”, resume una fuente del Gobierno.

Que existen conversaciones en continuado es evidente. Y trascienden al PJ. Macri viajó el jueves al Sur para verse con el rionegrino Alberto Weretilneck y el chubutense Mario Das Neves, y un día después, Rogelio Frigerio cenó con el salteño Juan Manuel Urtubey y el jujeño Gerardo Morales. Además, desde la Jefatura de Gabinete y el Ministerio del Interior reforzaron los contactos con los gobernadores de todo el país: algo así como ir tomando lista para la convocatoria del jueves próximo en la Casa Rosada. “No sabemos si habrá asistencia perfecta, pero estará la mayoría”, dicen.

El martes, si no cambian los planes, los gobernadores del PJ tendrán una reunión previa para unificar posiciones. A esa altura, podrá verse cómo camina en Diputados el tema del acuerdo con los buitres. Y casi en paralelo, el Senado seguirá con la agenda en comisión de los jueces de la Corte. Allí también circulan trascendidos y especulaciones. Hay quienes dicen que el paso de Carlos Rosenkrantz resultaría menos sencillo que el de Horacio Rosatti. Y que lo que viene sería la discusión para ampliar la integración del Tribunal.

Este temario inicial del Congreso pondrá en juego la capacidad del Gobierno para concertar y el peso real de los gobernadores. ¿Superará la negociación la categoría de canje? Tal vez el horizonte largo de unos y otros trascienda el trance de la coyuntura. Los próximos días comenzarán a dar respuesta al interrogante, el más serio y compartido de los principales protagonistas de la nueva etapa política.

Fuente: Clarín