Los jubilados van a ganar algo más, a pesar de la inflación

Al final del año recibirán el 27,50% de aumento, de acuerdo a la nueva fórmula de cálculo. El incremento representa el 12% más de los que recibirán los gremios, que cerraron en 15%.

A fines del año pasado y antes de llegar al 28 de diciembre, cuando se marca un antes y un después en la economía, con la meta inflacionaria, el Congreso, luego de intensas disputas, con un clima de violencia en el exterior, sancionaba la reforma del sistema previsional.

Luego de un largo debate, que más que propuestas fueron monólogos porque la consigna de los legisladores del oficialismo fue no cambiar ni una coma de la media sanción que habían recibido del Senado, para no dilatar su aprobación, se llegó a la promulgación de la ley.

Promulgada en la madrugada, luego de intensos debates, contemplaba en uno de sus artículos el cambio en la fórmula que se utilizaba -en ese momento- para aumentar las jubilaciones y las asignaciones familiares.

Desde distintos sectores, ajenos al pensamiento del Gobierno, criticaron la modificación de la ley de movilidad y anticiparon que el impacto en los haberes jubilatorios y en las asignaciones familiares sería negativo. Se perdió demasiado tiempo en una disputa poco clara. El Gobierno intentó demostrar todo lo contrario y hoy, luego de cinco meses, el resultado se convirtió en un boomerang para los opositores, en cambió significó un alivio para quienes lo propusieron. A la luz de los resultados y de acuerdo a distintas evaluaciones, a mayor inflación, más se benefician las jubilaciones, aunque al final el valor adquisitivo, debido a la fuerte devaluación es cada vez menor. Situación que impacta en el bolsillo de la mayoría de los trabajadores.

Un trabajo realizado por el economista Maximiliano Montenegro, junto al Dr. Alberto Semino, defensor de la Tercera Edad, y publicado en el programa «Animales Sueltos», que conduce Alejandro Fantino, sostiene que al ritmo que tiene la inflación, al final del último trimestre los jubilados recibirán el 27,50% de aumento, casi un poco más del 12% que recibirán los distintos gremios, luego de pautar un aumento del 15%, el porcentaje ideal que pretendía el Gobierno. Aunque hay que aclarar que los distintos dirigentes gremiales habían dejado la puerta abierta para volver a negociar, con la mirada puesta en la evolución de la suba del costo de vida.

Otra vez los gobernadores

El ajuste que propuso en su momento el Gobierno, en acuerdo con gobernadores de casi todas las provincias, disminuía el poder adquisitivo por dos razones. Primero, porque cambiaba la fórmula de cálculo. Y, segundo, porque desdoblaba el incremento.

Hasta ese momento, jubilaciones y asignaciones aumentaban dos veces por año, en marzo y septiembre.

La Ley 26.417 de prestaciones previsionales, sancionada en octubre de 2008, establecía una fórmula en la que las jubilaciones se incrementan dos veces al año (en marzo y en septiembre), y para su cálculo se tomaban variables como los recursos de la Anses y los ingresos de los trabajadores formales para aumentar los haberes jubilatorios. El esquema actual propone cuatro subas trimestrales. La primera ya se aplicó, al igual que este mes se ajustará la segunda, el problema es qué ocurrirá en el tercer y cuarto trimestre. Con la nueva fórmula, compuesta por la inflación del período julio-septiembre de 2017, el aumento en marzo para los jubilados subió 5,7 por ciento, según cifras oficiales. En junio aumentará otro 5,6%, de acuerdo con estimaciones del Ministerio de Hacienda en base a la inflación de los meses octubre-diciembre del año pasado. A partir de la norma impulsada por el Gobierno nacional y sancionada en diciembre, la fórmula que determina la movilidad se basa en un 70% en las variaciones de la inflación medida por el Indec y en un 30% por la variación salarial medida por la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte).

Para los trimestres posteriores, correspondientes a septiembre y diciembre, la fórmula de movilidad mantendrá un rezago de un semestre al del momento de pago, es decir se calculará con los datos de inflación nacional y del Ripte de enero a marzo de 2018, en el primer caso, y de abril a junio, respectivamente, y mantendrá ese criterio hacia adelante. La novedad es que lo estimado en setiembre alcanzaría el 6,67 y en el último tramo para diciembre llegaría al 7%. En suma, el aumento que percibirían los jubilados de acuerdo a la nueva fórmula del Gobierno rondaría los 27,50%, un poco más de la inflación prevista o, en el último de los casos, igualaría el porcentaje del costo de vida para todo el 2018, que de acuerdo a los especialistas estaría más cerca del 30% que de los cálculos más optimistas del Gobierno, que la ubican apenas por encima del 25%.

Por encima de salarios

El economista Maximiliano Montenegro, junto al defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, trabajaron sobre las fórmulas y estimaron que el Gobierno apostó que la economía iba a seguir creciendo y con una inflación desacelerándose. «Consideró que cambiando la vieja fórmula de Cristina por la nueva iba a conseguir mucha plata, como parte del ajuste fiscal que estaba pensando para este año.

Lo que pasó es que se aceleró la inflación y que con esta nueva fórmula los jubilados van a tener un aumento mayor que si se aplicara la fórmula vieja de Cristina».

Al profundizar el concepto, aseguró: «Este año 2018 con la devaluación va a ser muy similar a lo que pasó en el 2014 y 2016, porque se disparó la inflación y se desplomó la economía, y gracias a esa metodología las jubilaciones van a estar por encima de los salarios. Si todo sigue como hasta ahora, los jubilados, como van enganchados con la inflación van a tener el aumento del 27,50% para todo el año».