Los indecisos el factor clave para mañana

Entre indecisos y aquellos que aún no saben si van a votar o no, representan entre 4 y 11 puntos.

(La Nación) Tan inédito como el ballottage para elegir al próximo presidente será el rol de los indecisos y del nivel de concurrencia a las urnas, dos datos claves para el rumbo que tome la elección.

Según un relevamiento de LA NACION entre analistas de cinco consultoras, el nivel de indecisos oscila entre 4 y 11% del electorado, aunque algunos detectaron en los últimos dos días un angostamiento de esas cifras. El rango incluye a quienes dicen haber decidido cómo votar, pero sin embargo admiten que todavía podrían cambiar.

El universo de los que todavía no definieron su voto se compone mayoritariamente de quienes en la elección general del 25 de octubre optaron por los candidatos que quedaron afuera: Sergio Massa, Nicolás del Caño, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá. Mauricio Macri y Daniel Scioli registran altos niveles de fidelidad entre sus votantes de la primera vuelta.

Sobre todo en el tramo final de la campaña, tanto Macri como Scioli interpelaron a los indecisos.

Conscientes de que la mayoría de los pronósticos auguran una ventaja en favor del candidato de Cambiemos, en el Frente para la Victoria apostaron hasta último momento a los indecisos para achicar la distancia.

En el macrismo creen que, al momento de cerrar el sobre, podría pesar el llamado “voto vergüenza”, es decir, el apoyo de aquellos que, fuera del cuarto oscuro, nunca reconocerían su voto por el jefe de Pro. De hecho en el macrismo les asignan una amplia incidencia a los indecisos. Marcos Peña, uno de los jefes de campaña del espacio, reconoció anteayer en el cierre de campaña que los que aún no decidieron su voto eran “entre el 7 y el 8% del padrón”.

Para los especialistas, la inclinación de la balanza hacia uno u otro lado (o hacia el voto en blanco) dependerá de varios factores. El primero, el grado en que el discurso del “temor” a un eventual gobierno de Macri prenda entre quienes todavía dudan. El segundo, cómo juega el voto en blanco.

El otro elemento crucial será el nivel de participación. El aumento de la cantidad de votantes entre las PASO del 9 de agosto y la general del 25 de octubre (poco más de dos millones de personas) fue determinante para que Macri recortara la diferencia con Scioli de poco más de ocho a casi tres puntos entre la primaria y la general. En porcentaje del padrón electoral, la asistencia trepó del 74 al 81 por ciento.

 

Sobre este punto, entre los analistas, no hay un diagnóstico unánime. “Creo que el porcentaje [de participación] va a ser más cercano al de la general”, opinó Federico González, de González y Valladares.

También Federico Aurelio consideró que el porcentaje de asistencia “tendría que ser similar” al de octubre, pero advirtió sobre lo que llamó el factor “elección definida”, que podría reducir la asistencia a las urnas.

“Por un lado se observa un clima de fervor ciudadano, ganas de no perderse la gran definición; pero, por otro lado, podría pesar la idea de que la cosa está definida, con lo que muchos podrían quedarse en casa. «Que se arreglen sin mí. Total, el resultado ya está», sería el razonamiento”, sopesó Aurelio.

También Luciano Cohan, de Elypsis, evaluó que la idea de que Scioli difícilmente evite el segundo puesto, el escenario que por estas horas aparece como más probable, podría impactar fuerte en el nivel de participación. “Una parte de los que no terminan de convencerse por ninguno de los dos candidatos o están pensando en votar en blanco podrían terminar no yendo”, pronosticó.

Por su parte, Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, advirtió que la cantidad de personas que el domingo finalmente irá a votar “es muy difícil de predecir”. Recordó que, mientras que en las PASO se registró el nivel de participación más bajo desde 1983, el del 25 de octubre fue de los más altos desde entonces. “Habrá que ver si la gente que se sumó entre las PASO y las generales se mantiene sin el voto anti-Aníbal Fernández presente”, apuntó. Y concluyó: “Es uno de los interrogantes a observar, sin duda”.

“Tanto el nivel de participación como el del voto en blanco pueden tener una variación significativa. No sabemos cuánta gente va a ir a votar ni cómo se compone el universo de quienes decidan asistir o no”, coincidió Mariel Fornoni, de Management & FIt.

Fuente: La Nación

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