Superclásico con historia

Los datos jamás contados del Boca-River por la Libertadores del 2000

Algunos protagonistas reconstruyeron la historia para Infobae: las estrategias de Bianchi, la clave del derrumbe millonario en la serie y los festejos posteriores

La última vez que se habían visto las caras por Copa Libertadores había sido en el 91, cuando Boca se quedó con los dos duelos en la fase de grupos (4-3 en la Bombonera y 2-0 en el Monumental) y dejó afuera a River del certamen mediante el polémico empate sin goles ante Oriente Petrolero. Desde allí hasta el año 2000 hubo supremacía del Xeneize, con 10 victorias oficiales contra apenas 4 derrotas. Sin embargo el Millonario había ganado el último cruce por el Apertura 99 y venía muy derecho en el Clausura 00, que finalmente se adjudicó.

Al plantel conducido por Carlos Bianchi, bicampeón con un invicto récord el año anterior, le llegaba el turno de mostrar credenciales a nivel internacional. Y a tres días de arrancar la ida de los cuartos de final de la Copa se midió con River por la fecha 11 del campeonato en la Bombonera. Quedaron parejos: 1-1 por los tantos de Guillermo Barros Schelotto y Nelson Cuevas (con las expulsiones de Gustavo Barros Schelotto y Roberto Trotta).

Los chispazos se mantuvieron hasta la lluviosa tarde de Núñez en la que el conjunto del Tolo Gallego pegó primero con goles de Juan Pablo Ángel y Javier Saviola. El autor del empate transitorio fue Juan Román Riquelme, que contó con una particularidad a favor. Claudio Martín, árbitro designado para el primer cruce, reveló: “Yo me caracterizaba por poner la barrera bastante lejos, no me pesaba eso, y sin aerosol. En el tiro libre de Riquelme estaba a la altura del punto de penal y remató desde la medialuna así que ejecutó perfectamente. Me quedó grabado el ruido de la pelota deslizándose por la red”.

No fue el único dato que el ex colegiado aportó sobre la serie: “Fue un lindo partido. Acerté más de lo que erré, pero me acuerdo que al último minuto Guillermo hace un gol, el juez de línea Bertone se lo anula por posición adelantada. El Mellizo fue corriendo hacia la posición del asistente moviendo los brazos. Yo recién había amonestado a Gustavo, que tenía el 17. Guillermo tenía la 7. Y no los tenía bien identificados todavía. Le pregunté a Bertone si lo echaba y me dijo ‘no, no, amonestalo nomás porque no me insultó’. Casi echo a Guillermo pensando que estaba amonestado”.

El Mellizo se salvó de la roja pero una molestia en su aductor derecho originada en ese mismo compromiso lo sumó a la enfermería y lo privó de la vuelta. Bianchi había prescindido de los lesionados Martín Palermo (rotura de ligamentos de la rodilla derecha a fines del 99) y Mauricio Serna, con un esguince severo de rodilla en un Superclásico veraniego del 2000. Ni siquiera fueron inscriptos para la etapa inicial pero el Virrey sí incluyó sus nombres para las rondas finales.

Serna le dijo : “Tenía el alta hacía 10 días y venía entrenando con regularidad, me tiraba al piso y todo, Carlos hasta dudó en ponerme en el partido en cancha de River. Pero ese mismo miércoles a la mañana entrenando en Casa Amarilla me desgarré la otra pierna. Carlos me había dicho que iba a jugar el fin de semana contra Central por el torneo para estar entre los concentrados contra River. Estando afuera se sufre demasiado. Vi el partido con mi esposa en un palco que yo tenía. Nunca en mi vida había estado en una cancha donde existiera el ambiente de esa noche en la Bombonera”.

Quien sí tuvo la suerte de integrar el banco de suplentes en la vuelta fue Palermo, que en la semana había sido chicaneado por Gallego: “Si ellos lo llevan al banco no hay problemas, yo llevo al Enzo (Francescoli)”. El Tolo sería preso de sus palabras.

Para Nicolás Burdisso, Bianchi empezó a dar vuelta la historia antes de la revancha: “River jugó con varios titulares un sábado contra Newell’s en Rosario y nosotros jugamos contra Central un domingo con todos pibes; eso fue fundamental”. Tuvieron su estreno oficial José María Calvo, Gustavo Pinto y Matías Arce. De los titulares xeneizes apenas fue titular Walter Samuel, mientras que el Chelo Delgado ingresó en el complemento. Tanto Boca como River ganaron sus respectivos duelos pero los de la Ribera ahorraron mucha energía preservando a sus habituales iniciales.

“Lo viví de manera muy intensa aunque sin la responsabilidad de 2004 porque tenía 19 años. River venía en ganador, fijate que las declaraciones de Gallego son parte de eso, del momento bueno que tenía River. El primer tiempo fue muy cerrado, tuvimos una ocasión de gol. River puso dos líneas de cuatro y tenía grandes jugadores. La sensación era que estaba muy difícil”, escarba en su memoria ante este medio Burdisso, quien integró el banco de relevos junto a Roberto Abbondanzieri, Aníbal Matellán, Sebastián Battaglia, César La Paglia, Antonio Barijho y Martín Palermo.

Recién a los 14 minutos del complemento el dueño de casa quebró el cero con el pelotazo de Riquelme a Delgado que sobró a Bonano. Pocos se acordarán, pero Oscar Córdoba atajó un pelotazo tremendo de Víctor Zapata que pudo haber sido la inmediata reacción de River.

La desazón de Berizzo, Sessa (atrás), Lombardi, Placente y Saviola tras ser eliminados por Boca (EM/SV)

La desazón de Berizzo, Sessa (atrás), Lombardi, Placente y Saviola tras ser eliminados por Boca (EM/SV)

La incertidumbre reinaba en la Bombonera cuando Bianchi marcó a Dios en su teléfono celular y apostó con un cambio: Sebastián Battaglia por Gustavo Barros Schelotto. El juvenil que venía de ser figura contra Rosario Central el fin de semana jamás había actuado como volante por izquierda. Así revivió el momento : “El partido estaba 1-0 y no estaba resuelto porque no contaba el gol de visitante. Yo sentía ese nerviosismo y responsabilidad pero tenía ganas de estar adentro. Nunca imaginé que iba a tener tanta trascendencia en un par de jugadas claves para pasar de fase. Fui un actor de reparto entre el gol del Chelo, el penal de Román y el gol de Martín al final”.

Fue Seba quien recostado sobre la izquierda en tres cuartos de cancha capturó un mal rechazo de Trotta, tiró un caño, se metió en el área y le punteó la pelota al defensor de River que le cometió penal: “Tuve ese momento de inspiración. Son decisiones que uno toma en segundos, se me ocurrió tirar un caño y no me preguntes por qué, pasó, pasé y me hicieron el penal. Ese fue el punto de inflexión en mi carrera porque estaba arrancando a tener más participación y desde ese año me empecé a ganar un lugar en el once titular”.

Para Burdisso el tanto del Chelo Delgado fue un bombazo anímico para el rival: “Ahí se derrumbaron completamente. Siempre fui muy observador y ese River venía en ganador. Se confió tanto que al final le salió mal”.

El defensor boquense que estaba haciendo sus primeras armas en Primera contó qué hizo Bianchi en el momento que Trotta le cometió el penal a Battaglia: “Fue una situación emblemática para mí porque ahí mismo Carlos se dio vuelta y me vino a buscar. ‘Dale que entrás vos’. Le digo ‘¿yo, ahora?’, y me respondió ‘sí, ahora mete el penal, nos ponemos 2-0 y entrás vos en el medio’. Estaba más pendiente de eso que otra cosa”. Fue otro experimento sobre la marcha del mítico entrenador, que instantes después del gol de Riquelme puso a Burdisso en la particular posición de doble 5 junto a Cristian Traverso.

Una foto para el recuerdo: Palermo y Riquelme, héroes de Boca ante River en la Libertadores 2000 (EM/SV)

Una foto para el recuerdo: Palermo y Riquelme, héroes de Boca ante River en la Libertadores 2000 (EM/SV)

Palermo ya estaba en cancha porque un rato antes había reemplazado a Alfredo Moreno. Se lo notaba lento, tosco, falto de ritmo. Pero su ambición y oportunismo, más la extraordinaria jugada de Battaglia, quien lo asistió, lo llevaron a estar en la tapa de todos los diarios.

“Ni el mejor guionista se hubiera imaginado este final”, sentenció Battaglia sobre el 3-0 que liquidó la serie y clasificó a Boca a las semis de la Libertadores. Burdisso, espectador de lujo en esa jugada, detalló: “Cuando veo la jugada que empiezan a armar Battaglia y Riquelme yo me desprendí un poco porque Traverso estaba cansado. Le pedí la pelota a Martín para patear, pero en la cabeza él ya tenía resolver la jugada. Termina girándose al lado contrario y lento pero la puso ahí”.

Ángel Sánchez, árbitro de la revancha y confeso hincha de River, expresó que el gol de Palermo fue sin dudas el más emotivo de la noche y el “cierre perfecto” para esa final anticipada. “En el momento en el que entró Martín a la cancha fue la vez que vi a la Bombonera explotar y transmitir algo más fuerte. Hubo dos o tres córners seguidos en donde se venía abajo. Fue una noche increíble, de las más recordadas en la historia de Boca. Haber estado ahí con 19 años fue importante”, cerró Burdisso.

La cancha y el vestuario fueron una locura. Pero el desenfreno continuó hasta largas horas de la noche e incluso el micro de los jugadores tardó una barbaridad en llegar al hotel Los Dos Chinos porque los autos se le cruzaban con hinchas de Boca festejando bajo la lluvia. Un triunfo que hasta hoy es celebrado.

Fuente: INFOBAE