Espectáculos

Liga de la justicia: DC con todos sus superhéroes apuesta por taquilla

El estudio busca capitalizar el gran éxito de La Mujer Maravilla para asegurar su futuro y relanza su universo cinematográfico bajo las órdenes y el toque ligero de Joss Whedon, reclutado de Marvel, su gran riva

En el mundo de los superhéroes, la «grieta» se manifiesta en la antinomia Marvel vs. DC, aunque, como suele suceder, los productos de ambas compañías no son tan distintos y sus diferencias son mucho menores que las que pueden existir entre cualquiera de ellos y los de una compañía independiente.

DC -al principio se llamaba Detective Comics- originó el concepto del superhéroe en la década del 30, con la creación de Superman a manos de Jerry Siegel y Joe Shuster. Marvel surgió poco después, a principio de los años 40 (entonces Timely Comics), y su primer gran éxito fue el Capitán América, de Joe Simon y Jack Kirby. Este período es conocido como la «era dorada» del cómic y estuvo dominado por los personajes de DC, que incorporó a Batman, la Mujer Maravilla, Flash, Linterna Verde, Aquaman y otros a su repertorio de seres superpoderosos vestidos con calzas.

El fervor patriótico provocado por el ingreso de los Estados Unidos en la Segunda Guerra impulsó el éxito de estos personajes (y también los de Marvel, como el mencionado Capitán América, Namor o La Antorcha Humana), que venían a representar, en una metáfora bastante transparente, el poderío imbatible de su nación.

La Guerra Fría supo enfriar esta pasión, que recién se volvería a encender en la década del 60, ahora conocida como la «era plateada» del cómic. En un movimiento pendular que seguramente se repetirá, este período estuvo dominado por personajes de Marvel, como los Cuatro Fantásticos, de Stan Lee y Jack Kirby, o El Hombre Araña, de Lee y Steve Ditko. Es que como representación de los Estados Unidos, Superman (quien, paradójicamente y más aun en la era Trump, es un alienígena, aunque educado en los más inalterables valores del medioeste norteamericano) no podía tener debilidades ni fallas de carácter. Por el contrario, bajo la tutela de Lee, los personajes de Marvel encontraron el lado humano de los superhéroes: sus creaciones son freaks, tienen dones especiales, pero siempre pagan un precio por ellos. Como tales, resultaron una condensación ideal de las ansiedades y fantasías de sus lectores adolescentes.

DC volvió a ganar preponderancia cuando se expandió al cine con los primeros films de Superman con Christopher Reeve y luego, tras ser adquirida por Warner, con la franquicia de Batman a cargo de Tim Burton. Pero Marvel tomó la antorcha, digamos, cuando decidió volcarse al cine.

 

 

Fuente: La NAción

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