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La primera nota de Diego Maradona en El Gráfico, para festejar su cumpleaños 56

Diego y sus comienzos, recordados po Cherquis Bialo en Infobae

Cómo lograban los medios, en 1972, saber sobre los requerimientos de una parte de sus lectores? Hagamos una retrospección. Imaginemos. No había ni celulares con aplicaciones, ni redes sociales por donde emitir reflexiones, opiniones, puntos de vista o inclinaciones. Nada de eso. Apenas teléfonos de línea para una porción minoritaria de la población. Y, además, para llamar desde o hacia el interior o el exterior, ciertas demoras con operadoras u operadores que las gestionaban con indisimulable fastidio ante lalucha por obtenerlas.

Sin embargo los medios podían saber sobre inquietudes del universo que los consumía. En diarios, periódicos y revistas, había una invariable sección – que aún hoy se mantiene- cuya presentación incluye un título común:«Cartas de Lectores».

Para la revista El Gráfico de aquella época, la más prestigiosa e influyente en el país y uno de los mejores tres semanarios del mundo, junto a Sports Illustrated (Estados Unidos) yL’Equipe (Francia), esta parte, la de los lectores, era prioritaria en la consideración de los editores. Por cierto no se publicaban todas las cartas que llegaban. Pero, en cambio, se respondían el noventa por ciento.Y para ello, había miembros de la redacción que estaban asignados a tan importante tarea.

La mayoría de las misivas advertían sobre errores, injusticias al darle más espacio a unos deportes que a otros, invitaciones a cubrir acontecimientos en ciudades o pueblos del interior que constituían verdaderos eventos para la comunidad (carreras de bicicletas, combates de boxeo, finales de torneos de ligas de fútbol, etc).

Pero, a la altura de 1972 se producían demandas coincidentes respecto de «un chiquito que jugaba fenomenalmente al fútbol, una cosa nunca vista», decían lectores de diferentes lugares de la zona sur del Gran Buenos Aires. Y convergían con aquellos otros de La Paternal, Villa del Parque, Devoto, Villa Mitre o Flores Norte: «Vean, ustedes hacen notas siempre de los mismos jugadores, mucho Onega, mucho Rattín, mucho Alonso, (por citar arbitrariamente algunos casos referenciales) «y a éste pibe ni lo van a ver, claro ustedes solo se dedican a las grandes figuras…».
En éste tono eran las demandas . Algunas severas, otras mas cordiales y un tercer grupo de emoción: «Hay un chico que ilusiona por su habilidad y su juego, ni se cómo se llama,lleva la numero 10 y pueden verlo en las inferiores de Argentinos Juniors…».
Osvaldo Ricardo Orcasitas, entrañable compañero y amigo que ya no está, era quien seleccionaba las cartas a publicar. Y Héctor Vega Onesime, hoy radicado en Santiago de Chile, era el Director Editorial. Quien esto escribe, era por entonces Subdirector. Junto a la mayoría de la Redacción, casi todos jóvenes, brillantes figuras de la prensa que aún hoy ofrecen su talento en distintos medios, solíamos cenar en Bachin los domingos por la noche, tras el cierre de cada edición.
Era el momento de la distención, del disfrute. Todo aquello que habíamos escrito y editado «ya no tenía remedio», iba rumbo a su impresión en los talleres de Garin. Orcasitas (O:R:O), solía decir: «Una edición más, una edición menos». Y al tiempo que las mesas se renovaban con periodistas de otras redacciones o milongueros de recalada provenientes del salón La Argentina, juntos a «chicas bien de casas mal o aquellas otras chicas mal de casas bien», repasábamos cada nota, cada foto, cada título…
Pero antes o después, aparecía en aquel año 1972, la insistencia de unos lectoresfastidiosos que nos impulsaban a ver a «un pibe que la rompía» y de cuyo apellido no había grandes precisiones.
Fue Hector Vega Onesime quien en una de esas cenas dijo, «y habrá que ir a verlo». Y el martes, cuando comenzamos a plantar el sumario del numero en marcha , buscamos al compañero que podría ir a investigar sobre esa maravilla que demandaban los lectores a través de sus cartas.

-Horacito, vení

– Sí

-¿ Te acordás de ese chico del que tanto hablamos, el pibe ese de Fiorito que juega en las inferiores de Argentinos?

-Sí, se llama Diego. Espere acá lo tengo, Diego Armando

– Y el apellido?

-Marandona o Maradona, algo así.

-Bueno, andá a verlo jugar , hacele algunas preguntas, presentalo. Ojo, si vale la pena eh… Si es sólo un malabarista, dejalo…
– Voy con fotografo? (preguntó Horacio Del Prado, el primer periodista de El Gráfico que vio, entrevistó y escribió sobre Diego Armando Maradona en 1972)

-Sí, andá con fotografo

Y allí se fueron Horacio Del Prado y Oscar Prego, rumbo al predio de Malvinas Argentinas.

Cuatro años después, habría de producirse su debut en primera. Y, obviamente, allí fuimos.

Hoy evocamos aquella nota, hecha cuando Diego tenía algo menos 12 años, sería la primera de una vida que el mundo ha compartido y disfrutado.

La nota se tituló: «Estos pibes la rompen» y se refería a la existencia de Los Cebollitas. Allí apareció la primera frase pública de Diego:«Tengo doce años. Estoy en séptimo. Soy correntino (sic), pero vivo en Fiorito desde los nueve. Mis compañeros también juegan bien…».

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