Argentina Mauricio Macri Política

La medida de Macri que cerró la grieta. Escribe Ignacio Miri

El panorama político de la semana que pasó dejó nuevas malas noticias para el oficialismo. Las consecuencias del fallo de la Corte que anuló el tarifazo en la boleta de gas son inciertas. La política de Macri unificó a la oposición y sembró de dudas sobre el porvenir.

Acaso por primera vez desde que llegó a la Casa Rosada, Mauricio Macri sintió en la última semana en su cuerpo un golpe de lo que despectivamente llama el “círculo rojo”. La Corte Suprema lo obligó a aceptar lo que los dirigentes políticos –algunos de ellos en su propio gobierno–, empresarios, abogados y especialistas en el rubro energético le venían diciendo desde hace semanas: que su plan para aumentar las tarifas era débil. No importa si era lo que había que hacer o no. Su debilidad era que, así como estaba planteado, no se podía aplicar.

Hoy parece una tontería recordarlo, pero el aumento de las tarifas de los servicios públicos tenía un consenso conmovedor incluso entre los que debieron pagarlo. Lo anticipaban las encuestas de opinión y lo corroborraron las billeteras de los argentinos: en abril, mayo y junio, cuando las facturas de gas fueron distribuidas con aumentos, el 87% de los usuarios residenciales, comercios y pymes pagaron lo que decía la boleta.

Ese acuerdo previo, que en principio hacía más fácil tomar la medida, es lo que más puede complicar al Gobierno ahora, con la leche ya derramada. En este caso, el freno a la decisión de Macri de reducir los subsidios impacta no sólo entre los integrantes del círculo rojo. Es una noticia con la capacidad de diseminarse por toda la sociedad, usen redes sociales o no. “Este tema es el primero que cerró la grieta durante la gestión de Macri. Le pegan los antimacristas por ‘insensible’ y también le pegan los que lo votaron: algunos porque recibieron facturas muy altas y otros porque lo votaron para que normalice la economía y no lo está haciendo”, dijo al final de la semana en un almuerzo con ejecutivos de empresas y dirigentes de la oposición uno de los analistas políticos que más escuchan en los despachos importantes de la Casa Rosada.

Ayer mismo, Macri caminó algunos metros en San Miguel junto a alguien que sirve como contraste de su forma de gobernar. Es su principal aliada: María Eugenia Vidal. La gobernadora, que reconoce en Macri a su jefe indiscutido, implementó en la provincia de Buenos Aires un modelo de toma de decisiones que -al menos la última semana- se mostró como opuesto al de la Casa Rosada. Vidal hizo las audiencias públicas por las tarifas eléctricas de las distribuidoras que le corresponde –también enredadas en una madeja judicial que en la Casa Rosada miran con preocupación– y gobierna trabando acuerdos y negociaciones amplias con los legisladores e intendentes de la oposición. La gobernadora tiene un arreglo estable con el Frente Renovador de Sergio Massa y en La Plata hablan incluso con los críticos más encarnizados. Tal vez es por eso que macristas encumbrados la miran con desconfianza.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com