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La #Inflación y los números que desvelan a #Macri

Mauricio Macri teme por las consecuencias políticas de la escalada de precios. Desde mañana se implementarán medidas para controlar desajustes por especulación y abuso. Son acciones institucionales, por lo que se descarta la presión al estilo del ex secretario Guillermo Moreno. Duras críticas del kirchnerismo ortodoxo. Cuáles son los renglones para atacar el déficit fiscal que desvela al presidente de los argentinos.

Mañana se publicará la resolución de la creación de la Comisión de Defensa de la Competencia, que dirigirá Esteban Greco, un economista de la Universidad Di Tella.
Pero la puesta en marcha de un sistema online de monitoreo de precios para informar a los consumidores y alentar la competencia estará lista recién dentro de 45 días.
Según se pudo saber, también se evalúa abrir las importaciones, por ahora las de carne, para aumentar la oferta. Pero esto según dijeron, es un último recurso, pues pueden peligrar muchos puestos de trabajo.
También Macri cree que la menor demanda por el enfriamiento de la economía puede desacelerar la inflación. El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, había dicho que en enero estaría en 3%, pero el índice de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires fue del 4,1%.
El dato preocupó más. En Balcarce 50 decían ayer que «la mayor incidencia fue la suba en restaurantes y hoteles del 10%». Pero la dinámica de los precios preocupa por el impacto político a mediano plazo.
El Presidente está convencido de que el control de precios, al estilo Guillermo Moreno, no es la política de fondo, más allá de que anunció que se sancionará con aquellas herramientas institucionales a formadores de precios o a quienes cometan abusos de posición dominante y prácticas de cartelización.
El remedio real, según Macri, es la política monetaria y fiscal. Pero tendrá efecto en el mediano plazo. Según fuentes de la Casa Rosada, Prat-Gay prevé bajar el déficit fiscal en 1% del PBI: de 5,8% en 2015 (7,1% si se computa la deuda flotante, lo que el Estado debe a sus proveedores) a 4,8% en 2016. Es el resultado de una baja del gasto total del 3% del PBI y una pérdida de ingresos de 2%.

Ministerio de economía de la nación
Ministerio de economía de la nación

 

El recorte de gastos sería de la siguiente manera: la primera etapa de eliminación de subsidios en luz, gas y agua lo bajará en 2% del PBI. Y el recorte de gastos de la administración será 1%: habrá racionalización en sobreprecios, corrupción, despidos, «ñoquis», compras y contrataciones. Suma: 3% del PBI.
La pérdida de ingresos se da por la eliminación y rebaja de retenciones (agro, economías regionales y minería), que implican una baja de recursos de 1% del PBI. Y la salida del cepo cambiario, otro 1%: se deja de cobrar el 20% del dólar ahorro y el 35% del dólar tarjeta y se devuelven a quienes no pagan Ganancias. Suma: 2%. Resultado neto: el gasto baja 1%.
Otras medidas se neutralizan, según el Gobierno. La futura suba del mínimo no imponible de Ganancias, la rebaja del IVA y el aumento de asignaciones familiares tendrían un impacto fiscal de 0,7% del PBI, pero según quienes siguen los números en la Casa Rosada se compensa con los mayores ingresos por exportaciones vía la devaluación de casi 15 pesos por dólar. Y el aumento en las jubilaciones y en la asignación universal por hijo (AUH) es automático por el aumento de la recaudación.
En medio de ello, el Banco Central bajó la emisión monetaria del 40% en diciembre a un 28% en enero.
Macri está en un brete: los economistas ortodoxos, incluso algunos en el Gobierno, consideran demasiado gradual el ajuste de 1% del PBI. Y los opositores del kirchnerismo dicen que es un ajuste salvaje.
Cerca de Macri explican: «Es el costo de una transición dirigida a normalizar la economía». El crecimiento en 2016 será moderado, de apenas 0,5%, y la meta de inflación, de 20 a 25%. «Con la economía normalizada, en los tres años siguientes el crecimiento rondará el 4%», dicen. Para ello, Macri apuesta a nuevas inversiones industriales y en obra pública y a financiamiento local e internacional. La reducción del déficit sería entonces más acelerada por crecimiento de ingresos y por «mejor gestión del gasto».
Para ello es clave el acuerdo con los holdouts para así obtener financiamiento para un plan de infraestructura y para financiar a los sectores público y privado. Así las cosas, el 4,8% de déficit de 2016 se financiaría con menos emisión monetaria y crédito interno y externo.
Por otra parte, el flujo positivo de los créditos del BID, Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento será de 1500 millones de dólares en 2017 y «algo positivo» en 2016.
Fuentes:
La Nación- Clarín – El Cronista.

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