Polémica

La batalla entre Guillermo Moreno y Jaime Durán Barba

El exsecretario de Comercio K reveló cuál es su misión tras leer una columna del asesor estrella de Macri.

Mauricio Macri quiere “terminar con Dios” y Guillermo Moreno lo va a “evitar”. Es increíble a la locura que ha llegado la política en la Argentina. Como si fuera posible para el ser humano eliminar o salvar a Dios.

El punto de partida es que el ex funcionario kircherista y candidato a presidente, Guillermo Moreno, recorre el país (ayer estuvo en Catamarca) asegurando que Jaime Durán Barba escribió un artículo que salió en Perfil donde se intenta “terminar con Dios” en dos etapas, siglo XX y XXI. No es joda. Buscar la nota del tercer domingo de enero de este año del gurú macrista y las declaraciones posteriores del economista devenido hoy en arcángel K.

Textualmente, Moreno dijo (escuchá el audio, acá): “Es central entender que el gobierno de Macri tiende a que el pueblo argentino deje de creer en Dios. Nunca tuvimos un gobierno de militantes ateos tan concentrado y hasta es respetable que pueda haber militantes ateos. El problema es que intenten que los que creemos en Dios, dejemos de creer en Dios. Macri no supo hacerse la señal de cruz no porque está peleado con el Papa Francisco sino porque está peleado con Dios. Lean los artículos de Durán Barba en Perfil, el ideólogo de este gobierno. Macri no es ni un muchacho intelectual ni académico ni lúcido. El que le da la ideología a esta administración es Duran Barba”.

Pregunto. Cuándo el oficialismo nacional pasó de evitar la discusión sobre las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y los servicios públicos caros y precarios de los argentinos a atentar contra la Santísima Trinidad. Y cuándo la oposición asumió un rol “divino” de resguardar la figura de Dios, por las dudas que la amenaza sea real. Todo esto en los próximos 200 años, según Durán Barba y Guillermo Moreno. Ni ellos se la creen. Pero sigamos para ver a dónde van.

Padre, Hijo y Espíritu Santo están preocupados por lo que pasa en la Argentina. Si el macrismo (que no sabe si llega a fin de año pero habla de dos siglos) nos deja sin Dios, ¿qué hacemos? Porque cuando no tenemos para comer o en situaciones de grave enfermedad, le pedimos a Dios fuerzas para salir adelante. ¿Si el PRO liquida al Señor Jesucristo, en ese caso debemos elevar una oración a la tríada Macri-Peña-Durán Barba, a Guillermo Moreno (ya santificado) o simplemente, desmitificados y sin religión, aguantamos?

Es tan dura la realidad de los argentinos que corrimos el eje de discusión de lo terrenal a lo divino. Duele hablar del precio de los alimentos y la inflación por lo que nuestros representantes en la Rosada y el Congreso decidieron ocuparse de un tema central para nosotros, la continuidad o no del Olimpo. Con la desgracias como telón de fondo, la fantasía de las masas (nosotros) se dispara tan lejos que la desesperación nos convierte en posibles víctimas de ensoñación. En este contexto, lo mejor para ellos es que nosotros estemos depresivos. Con una realidad fragmentada (porque no hay una grieta, tenemos una sociedad hecha trizas), es más rentable políticamente unificarla por el lado de lo místico. ¿Esto aconsejó el filósofo Alejandro Rozitchner?

Cuanto más abajo los mortales, más vulnerables políticamente, en ese sentido garpa meterlo a Dios en el medio. La clave para armar una fantasía que aprisione es que la realidad sea lo bastante deprimente como para imponerse a las urgencias de la supervivencia. Es el extremo que exige sacrificios mortales. De alguna forma lo dicen.

El “delirio” de Durán Barba enmarca las fantasías de Macri que proyecta ese delirio. La cuestión es que el PRO, que no puede estabilizar la economía argentina, va a “eliminar a Dios”. Y Moreno, que no puede explicar la corrupción del gobierno anterior, lo va a “salvar a Dios”, aunque como él cuenta, vaya “todos los domingos a misa” por lo que “aportaría votos religiosos” al kirchnerismo.
Pobres, se creen grandes jugadores de la ¿”fantasía de la época” (eliminar o salvar la divinidad)?
Una ilusión. Otra mentira. Simples charlatanes que se quedaron sin argumentos.
Estos tipos están locos por el poder.

Fuente: ElIntra

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