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Jude Law: “Creo que el mundo está listo para un ícono gay para chicos”

El actor de “Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald”, la película más vista en la Argentina, habla de la sexualidad de su personaje de Dumbledore y de lo que sintió al conocer a la autora J.K. Rowling, la misma de “Harry Potter”.

Incluso Jude Law se pone nervioso, especialmente cuando acaba de ser seleccionado para el rol de Albus Dumbledore en Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald, y está por conocer a J.K. Rowling.

“Ella hace un gran esfuerzo para que te sientas cómodo cuando sabés que estás en presencia de alguien muy extraordinario”, dijo acerca de la autora de Harry Potter y Animales fantásticos.

Ella tampoco se sentó nunca mientras despejaban las capas de Dumbledore, el hechicero consumado y finalmente director de Hogwarts, el personaje que Rowling a menudo dijo que habla por ella; caminaba y hablaba como si estuviera obligada por alguna fuerza extraña durante casi 2 horas y media. En zapatos de tacos altísimos.

“Fue como una purga, como una confesión, fue como si ella viviera en él”, dijo Law riéndose.

En el rol de Dumbledore en sus primeros años, Law carga el peso de un personaje literario al que le dieron vida, Richard Harris y Michael Gambon, en los filmes de Harry Potter. También revela un momento definitorio para Dumbledore: un nexo romántico con su contrapartida oscura, Gellert Grindelwald, representado por Johnny Depp.

Aunque Rowling expuso a Dumbledore ante los admiradores en 2007, los libros y filmes de Harry Potter callaban acerca de su sexualidad. A comienzos de este año, el director David Yates encendió el furor cuando dijo que Dumbledore no sería “explícitamente” gay en este segundo filme de los cinco planificados por la franquicia.

“No me dijo eso”, dijo Law. “Siempre que pregunté, la respuesta fue: ‘Sí, es’. En mi mente, es”. (Yates más tarde dijo que había filmado un par de escenas “muy sensuales”).

El mes próximo, Law representará al manager de una estrella del pop (Natalie Portman) en Vox Lux. En marzo, se preparará, aunque mientras tanto, guarda el secreto, como Walter Lawson, el mentor del superhéroe titular de Brie Larson en Capitana Marvel, y pronto comenzará a filmar El nuevo Papa de HBO, la secuela de El joven Papa, en la cual representó al primer pontífice estadounidense.

En una mañana lluviosa en Nueva York, bebiendo a sorbos agua caliente con limón en el St. Regis, Law, que reside en Londres, conversó sobre cómo es ponerse en la piel de Dumbledore, el futuro con Depp en Animales fantásticos y la bendición ambigua de su propia apariencia física.

-Así que Dumbledore. ¿Te tuvieron en mente para el rol desde el principio?

-No, no creo. Sabía que buscaban reflotar a este personaje. Entonces me adelanté y, muy acertadamente, lo tomaron con mucha seriedad. Querían estar seguros de haber elegido la persona correcta, y fui, y con ganas, actué frente a la cámara para que pudieran verme. Quería audicionar el papel así como ellos querían que yo audicionara, para tener el sentido de: “¿Puedo hacer este rol amado para millones de personas?”

-¿Qué visión te ofreció J.K. Rowling?

-Me retrotrajo a la niñez del personaje y a cómo esa emoción impactó en este joven. Una de las relaciones clave de la que hablamos, por supuesto, fue la de Gellert Grindelwald, y cómo eso fue formador en el sentido de que fue intensa, íntima, apasionada. Fue la primera vez que Dumbledore encontró la horma de su zapato, y por alguna razón que no puedo divulgar, dejaron que esto se rompiera. Y los hizo moverse en direcciones opuestas y dejar una herida entre ellos, que todavía está abierta 25 años más tarde.

-¿Qué quiso decir David Yates con eso de que Dumbledore no es “explícitamente” gay?

-Pongámoslo así: este filme no es sobre la homosexualidad, ni tampoco su sexualidad lo define. Aunque esa relación seguramente es un elemento definidor de quién es y de qué se trata él. Tampoco creo que sea alguien que entregó su corazón o su alma a muchas personas. Las consecuencias de su relación lo dejaron tambaleante, y encerró su corazón en hielo, para ser franco, y nadie lo ha descongelado.

-¿El mundo está listo para un ícono gay para chicos?

-Creo que el mundo está listo para eso, y si no lo está, debería estar bien preparado.

– ¿Johnny Depp hará el próximo filme? [Amber Heard, ex esposa de Depp, lo acusó de maltrato físico, una acusación que él niega].

-Creo que sí.

-¿Habrá romance?

-No tengo idea.

-En «Vox Lux», de Brady Corbet, sos el manager mugriento de Celeste, una sobreviviente a una masacre escolar que se convierte en estrella del pop.

-He visto el primer filme de Brady, La infancia de un líder, y quedé tan impresionado por la ambición y la osadía. Entonces, me envió el guión. Para mí, es como la hermana malvada de Nace una estrella. Al final, te das cuenta de que las dos sobrevivieron juntas y es raro quién es la drogadicta y quién es la dealer.

-Celeste me hizo acordar a Parkland, Florida, a estudiantes que fueron simultáneamente celebrados y vilipendiados.

-Tiene algo que desafortunadamente se transforma en una ocurrencia mensual y se utiliza como punto de partida de un viaje en nuestra relación con los medios, con la celebridad, con la música, con la cultura. Sigues a una sobreviviente y la idea de que sobrevivir, o la celebridad que se le adjudica, es una maldición. Me gustaría pensar que las víctimas de estos escenarios horrorosos dirían: “Gracias a Dios alguien realmente le pone luz al tema».

Su película con Woody Allen, que no se estrena: «Es una vergüenza»
-Tu proyecto con Woody Allen, »Un día lluvioso en Nueva York», ha sido encajonado por Amazon en medio del movimiento #MeToo. ¿Qué sentís al ver que tu trabajo junta polvo?

-Es una vergüenza terrible. Me encantaría verlo. La gente trabajó realmente mucho y puso mucho en ese proyecto, obviamente esto me incluye.

-Después de que resurgieron las acusaciones por abuso infantil contra Allen por parte de su hija Dylan Farrow, parte del elenco se distanció de él y donaron sus sueldos o dijeron que nunca más trabajarían con él nuevamente. Vos no lo hiciste. (Allen ha negado las acusaciones).

-Realmente no quise involucrarme, para ser franco. No sentí que ése era mi lugar para comentar, y es una situación muy delicada. Sentí que se había hablado lo suficiente sobre el tema. Es un asunto privado. En cuanto a trabajar nuevamente con Allen, no sé. Tendría que considerarlo con mucho cuidado.

-¿El movimiento #MeToo te llevó a repensar los roles que elegiste?

-Siempre hay que ver el impacto que tendrá un rol y cómo se maneja. Tuvimos una charla interesante sobre este tema en El nido (un drama psicológico de próxima aparición sobre un hombre de negocios y su familia), respecto del modo en que mi personaje y otros a su alrededor trataban a las mujeres en la oficina. Estuvo ambientado en 1986, y la gente discutía, “¿Le damos una palmada en el trasero o usamos palabras despectivas?” Y fue algo así: “Espera un momento, no estamos en los ’80. Estamos haciendo este filme ahora. Entonces, sí, se puede incluir que insistís en decir ‘Estábamos equivocados’. Pero si no, entonces no tiene sentido seguir con el mito”.

Un actor encasillado en los papeles de lindo
-Se han escrito muchos artículos acerca de tu belleza. ¿Es una bendición o una maldición?

-Ser encasillado como actor es terrible, porque uno quiere hacer que la gente adivine. Por eso, ser el muchacho de otro o el joven bello claramente me preocupa porque pensás: ¿qué pasará cuando se me caiga el cabello, como de hecho sucede, y empiece a envejecer? La buena noticia es que ciertamente me sentí así al cumplir 40, vi más oportunidad de hacer cualquier rol o salir de mi zona de confort.

-La apariencia es rara, ¿no?

-No sé, siento que hay mucho más de que hablar. Habiendo dicho esto, tengo 45. Si la gente dice: “Eres terriblemente buen mozo”, entonces le diré, “Estoy terriblemente contento de escucharlo”.

Fuente: Clarin

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