Espectáculos

Jazmín Laport, mucho más que «la hija de…»

La hija de Osvaldo Laport y Viviana Sáenz habló sobre sus proyectos y contó cómo fue crecer con padres famosos

Jazmín Laport es conocida desde la cuna por sus padres famosos. La hija de los actores Osvaldo Laport y Viviana Sáez creció rodeada de cámaras, gente que le pedía autógrafos a sus papás y estudios de grabación. Teniendo dos caminos: renegar de los medios y esconderse o relajarse y disfrutar, ella eligió el más sano y de a poco se abre paso como actriz.

Por primera vez, a los 21 años, participa de una obra teatral en la que nada tienen que ver sus padres. Todos los viernes se la puede ver en Stocker en el teatro El Cubo, con dirección de Juan Paya: «Mi personaje se llama Bernarda y es ‘la amiga de la hija de’ , es gracioso porque yo soy ‘la hija de’ en la vida real. La obra transcurre en un evento donde se junta el ex elenco de un boom como infantil, como decir Chiquititas y cuando crecimos, todos dispararon todos para distintos lados».

Anteriormente había trabajado en Las novias de Travolta, con su papá como director y su mamá como compañera: «Me dio felicidad arrancar con mi familia. No tenía presión, pero tampoco quería fallarles. Fue una gran experiencia y agradezco un montón que mi primer trabajo haya sido con ellos».

A pesar de que ya no trabajan juntos, lo que pasa en las tablas es siempre un tema recurrente y cualquier duda que tiene a la hora de subir al escenario, sus padres son su primera fuente de consulta.

Hace un tiempo, a pesar de que sólo tiene 21 años, Jazmín tuvo una crisis en lo que a su profesión respecta: «Me agarró desesperación, decís ‘si no arranqué a los cinco con Cris Morena, no voy a llegar’. Tuve que tranquilizarme, estudie muchos años para estar lista y ahora estoy lista. Me sentí grande, cualquiera, no puedo decir delante de cámara o que me dijo mi viejo…», bromeó.

Si bien hoy las cosas están muy claras, cuando era chica le costaba entender lo que la fama significaba: «No me gustaba, estaba compartiendo a mis papás con una multitud de gente, no entendía y me enojaba. Más que soy hija única y no compartía a mis padres con nadie. De más grande pude entender y me fue gustando. Mi guardería eran los sets de grabación, aprendí mirando y escuchando. Es algo lindo que no tiene sentido padecerlo».

Este año, su familia se vio expuesta a partir de la participación de Osvaldo en el Bailando, conducido por Marcelo Tinelli: «Fue un año intenso, diferente», dijo y admitió que lo que ellos vivieron «no fue lo que algunos quisieron mostrar» y agregó: «Siempre pusimos la mejor onda, no hubo celos, no pasó nada de eso y personalmente me molesto que no hayan podido disfrutar de la linda familia que somos».

Durante el paso del actor por el certamen y durante sus previas, siempre se hablaba de los posibles celos de Viviana Saénz con la bailarían Macarena Rinaldi y con Soledad Silveyra, cosa que a Jazmín no terminó de cerrarle: «Siempre están buscando escándalo, está en uno decir me engancho o no».

«No es un juego, es un trabajo, lo que no quiere decir que no podamos divertirnos, pero hay un límite entre jugar y joder al otro y eso es lo que no está bueno. Se podría haber mostrado un poco mas lo que es la familia», dijo y reconoció que el no haberse enganchado en el costado mediático del programa tal vez no funcionó.

Sin embargo, entiende que fue un gran salto para su padre para crecer profesionalmente y profundizar en un área que no tenía tan explotada como puede ser el baile. Además, a ella le hubiera gustado ser la invitada de Osvaldo para el merengue en familia.

«Se terminó el tsunami», pensó cuando el actor se fue luego de haber ido al teléfono contra Charlotte Caniggia, ya que «se generaban situaciones que no son lindas». Sobre los recurrentes chistes que se hacían en el programa con Soledad Solveyra, la joven actriz no se hizo demasiada historia ya que para ella se trata de «la tía Sole»: «Tenemos buena relación con la familia. Entiendo que es un show pero se generan cosas que doña Tota que ve en su casa piensa cualquier cosas que no es y le llegan mensajes a mi mama de ‘cómo’, ‘qué paso’, ‘estas bien'».

Desde muy chica Jazmín estudió baile, por lo que si la invitaran a participar del ciclo, aceptaría sin dudarlo: «¿Qué mejor que un trabajo en el que tenés que bailar todos los días? Significaría un crecimiento personal».

Fuente: InfoBae