Salta

Incertidumbre en Salta por los vaivenes económicos de los últimos meses

La industria y el comercio miran con preocupación la suba del dólar y la inflación. Mientras tanto, el turismo aspira a mantener los niveles de ocupación.

cosas». La frase del presidente Mauricio Macri durante una entrevista con JORGE LANATA para intentar explicar el descalabro económico de la Argentina en los últimos dos meses causó una ola de repercusiones de todo tipo. Pero más allá de la cuestión política de fondo, la economía argentina atraviesa momentos de volatilidad.

Y sí, pasaron cosas: el dólar cerró la semana a casi 30 pesos, cuando las previsiones eran de 23 para diciembre; la inflación oficial anual para este año se calculaba en 15 por ciento y hoy se la proyecta entre 27 y 32; la Argentina se endeudó con el FMI por 50 mil millones de dólares a cambio de un riguroso régimen para bajar el gasto público; se logró la calificación de país emergente, una buena noticia que implica la llegada de préstamos e inversiones, pero inmediatamente se anunció que el país había entrado en recesión, cayó la actividad industrial y -solo este año- se perdieron 94.500 puestos de trabajo en blanco. Además, la CGT realizó el tercer paro nacional de la era Macri y el Gobierno empieza a aflojar el techo de las paritarias: autorizó 25% a Camioneros y 24% a la Alimentación. Efectivamente, pasaron cosas.

Y todo lo que pasó, que tiene repercusiones en la economía nacional, impacta también en Salta, donde la mayoría de los sectores económicos esperan un segundo semestre difícil.

El comercio fue una de las actividades que más sufrió los vaivenes de la economía en los últimos tiempos y, si bien las previsiones para lo que resta del año eran más pesimistas respecto del camino andado, algunas medidas locales y nacionales abrieron una luz de optimismo para el sector. El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, Rubén Barrios, consideró que «la primera parte del año fue mala con la devaluación que hubo, más las turbulencias financieras y la caída permanente de la actividad que ya lleva más de dos años».

94.500 puestos formales de trabajo se perdieron en 2018 por la caída de la actividad industrial y de la construcción

Para Barrios, «realmente las perspectivas no eran para nada favorables en el segundo semestre, pensamos que iba a ser peor aún que el primero, pero hubo anuncios del Gobierno provincial por un lado, vinculados a la Ley de Promoción y Estabilidad Fiscal para la Generación de Empleo, y del Gobierno nacional, por otro lado, respecto de fomento a las pymes, que nos crean una pequeña dosis de optimismo», ya que «la sensación que teníamos hasta ahora era que las pymes para este país no existían, cuando en realidad somos las generadoras del 60 por ciento del empleo, pero no veíamos medidas de protección a nuestra actividad».

«Tan es así que en estos últimos dos años se cerraron más de 6.000 pymes y el panorama era muy sombrío», insistió.

6.000 empleos pymes se perdieron en los últimos meses, según la Cámara de Comercio e Industria de Salta

Barrios indicó que «con los cambios de autoridades de algunos ministerios a nivel nacional parece que, de a poco, nos vamos haciendo visibles, tanto para el Gobierno provincial como para el nacional, y están tomando medidas para apuntalarnos y evitar que haya un mayor desempleo; hay una batería de medidas tendientes a evitar que continúe esta sangría que tuvimos hasta ahora».

Manifestó que «con tantas malas, tuvimos una pequeña inyección de dosis de optimismo y ahora esperamos que se trabaje rápido en la adopción de estas nuevas leyes para darnos un poco más de estabilidad y comenzar el camino de crecimiento que necesitamos».

Las medidas positivas a las que se refiere Barrios son la Ley de Promoción y Estabilidad Fiscal para la Promoción de Empleo que lanzó el Gobierno de Salta, la cual ofrece una batería de medidas que alientan la inversión privada en todos los sectores productivos: exención de impuestos provinciales, subsidios de tasas de hasta 5% y seguridad jurídica con estabilidad fiscal por 10 años, entre otras herramientas.

Mientras que a nivel nacional, el Gobierno anunció un paquete de medidas que incluye la renovación de Ahora 3, 6, 12 y 18 cuotas hasta fin de año, adelantar dos años el mínimo no imponible en contribuciones patronales para pymes en zonas de frontera y el tope de alícuota de las ART.

Por su parte, la industria salteña no experimenta golpes de consideración, aunque se detuvo el crecimiento que había experimentado la actividad durante el año pasado. «Salta tiene una industria muy diferente a la nacional, la cual está diversificada en el sector de los alimentos, bebidas, cerámica, madera y metalmecánica liviana», indicó el director ejecutivo de la Unión Industrial de Salta, Abel Fernández Castro.

«Hasta el 2017 la industria se desempeñó muy bien, tuvimos un crecimiento del 4% de los trabajadores y del 3% en las empresas», indicó y explicó que, en cambio, el 2018 «es un año extraordinariamente raro para todos, porque se plantearon de golpe, a finales de marzo y principios de abril, los primeros resquemores».

Fernández Castro reconoció que «hoy el clima es de precaución, un clima en el cual los empresarios están muy atentos a todas las variables, con un monitoreo diario».

El referente del sector industrial explicó que esta situación se debe a que «venimos con grandes cambios en los precios relativos, que son los de las tarifas, los insumos básicos y los salarios, entre otros».

«Por otro lado -aseveró- a este proceso inflacionario lo vamos a tener que enfrentar haciendo un esfuerzo conjunto para ir controlándolo de a poco porque esto perjudica esencialmente al mercado, al común de la gente y a los salarios más chicos. Y, al final, esos salarios son nuestro mercado. Creemos que el combate a la inflación es una prioridad en este momento, es clave por lo menos controlarla y ponerla en un sendero previsible».

Fernández Castro detalló que «a los industriales se le han encarecido algunas variables, como acceso al crédito para capital de trabajo, lo mismo que el crédito comercial, que ha disminuido y se ralentiza el ritmo de producción».

La consecuencia de esta situación es que mientras antes «los industriales mantenían un nivel de stock determinado, hoy eso no se puede hacer y se está trabajando a demanda».

La Cámara de Comercio realizó un relevamiento de locales ocupados en el micro y macrocentro. El estudio confirmó que se desocuparon los locales que habían sido ocupados el año pasado. “Habíamos tenido un 2017 con un repunte tras la devaluación de 2016, pero en lo que va del 2018 esos locales se volvieron a desocupar”, confirmó Rubén Barrios.

Pese a las complicaciones, el industrial manifestó: «Salvo episodios muy puntuales que sufrió una rama de la industria muy importante como es la del azúcar, nosotros no vemos que se hayan sacrificado puestos de trabajo en Salta. Por el contrario, los industriales están haciendo un esfuerzo muy importante para mantener los empleos, no tenemos conocimiento de movimientos que hayan dejado gente afuera» y que «el industrial tiene como característica trabajar a muy largo plazo y entonces siempre intenta cuidar hasta el final la mano de obra calificada».

«Lo que sí hace falta es impulso para la industria nacional y del NOA, necesitamos que se nos trate de modo diferencial, que las medidas promocionales, como incentivos que teníamos en su momento del orden previsional con impacto en lo impositivo se revean», pidió y agregó que necesitan que «se concrete cuanto antes la reglamentación del artículo 10 de la Ley Pyme que habla de cuestiones diferenciales para las pymes del Plan Belgrano, o de zonas de frontera, o de provincias con tasas de desempleo superior a la media, o tasas per cápita inferiores al promedio nacional».

Además insistió en que «necesitamos medidas como acceso al crédito, pero con impacto real» y que «a la industria no se la puede ver en un contexto coyuntural exclusivamente porque la industria mira el mediano y largo plazo, pero necesita el incentivo y medidas que promuevan la inversión».

Finalmente, llamó a «crear un ambiente para que la industria se sostenga en el mediano y largo plazo, caso contrario perdemos el stock de las empresas o el ritmo de natalidad de industrias».

«Si tenemos una zona pobre, necesitamos crear empleo, pero para eso se necesitan más empresas», concluyó Fernández Castro.

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