PJ: Gobernadores mañana con Cristina y el jueves en cónclave de recomposición.

Massa y De la Sota en la incógnita. traidores o indultados. Urtubey y Perotti en la gatera.


Por Sebastián Iñurrieta.
Mañana verán a la Presidenta. Para el jueves convocan a un cónclave para definir un llamado de unidad, que podría incluir a De la Sota y Massa. Pulseada por la AGN
Economía y política
EL PJ todavía no sabe la patente del auto que lo chocó. Aún mareado, el justicialismo tendrá dos citas esta semana que comenzarán a delinear el proceso de reconstrucción. Primero, mañana, los gobernadores peronistas visitarán a Cristina Fernández de Kirchner. Unas 48 horas después, los caciques territoriales impulsan una reunión de la mesa chica partidaria para hacer catarsis de la derrota del ballottage. Y un objetivo a largo plazo: discutir el límite de la buscada unidad del espacio.
Tal como hizo con los bloques legislativos del Congreso, la saliente mandataria convocó a los jefes territoriales. En la visión de Cristina Kirchner, la conducción formal no es lo mismo que la militancia silvestre, un revival del evaperonista «Renuncio a los honores, pero no a la lucha». El mensaje presidencial ya llegó a sus oídos: «No quiero conducir el PJ, que no es lo mismo que el peronismo», filosofó la Jefa de Estado en el mitín en la Quinta de Olivos ante los diputados del FpV, el frente kirchne-peronista que ya comenzó a mostrar sus primeras grietas. Una de ellas es la designación del reemplazante del radical Leandro Despouy en la Auditoría General de la Nación (AGN), ente de control de la oposición. Mientras en Balcarce 50 impulsan al actual titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; los gobernadores, que más temen a un reciclado Aníbal Fernández, impulsan a su par jujeño, Eduardo Fellner, frágil titular del PJ nacional.
Ávido de encontrar responsables, el PJ no sólo analiza hoy por hoy quién es el dueño del 48,6% de Daniel Scioli (qué porcentaje pertenece al peronismo, al kirchnerismo y hasta los votos captados al massismo) sino, igual de importante, quién aportó a la mitad más uno de Mauricio Macri. El primer sospechoso es el cordobés José Manuel De la Sota, dueño del nuevo paraíso del PRO en la tierra. «El peronismo no perdona a los derrotados pero menos a los que nos llevaron a la derrota», fue el análisis de un encumbrado pejotista. La mitad menos uno del ex presidenciable podría salvarlo de la jubilación anticipada. En el purgatorio peronista estaría el ex precandidato de UNA, que antes de acordar con el Frente Renovador llegó a coquetear con su regreso al redil, leve posibilidad que dinamitó Carlos «Chino» Zannini con su mera asistencia.
El «por ir con un peronismo dividido» encabeza el ranking del PJ de excusas de la victoria del líder de PRO, donde Macri no ganó sino que ellos perdieron, seguido por «culpa de Cristina», «de Aníbal», «de la gestión de Scioli», «de la discriminación a Córdoba de la Rosada». El jueves, en al sede partidaria de Matheu 130, podría encontrarse una razón unificadora. Hoy llega a Buenos Aires Fellner, para agendar la terapia grupal. Derrotado en su provincia, en los papeles comandará el partido al menos hasta mayo de 2016. Un mandato que podría extenderse hasta diciembre, se especula, cuando el titular de la franquicia bonaerense, el matancero Fernando Espinoza, deba convocar a internas. «Si está todo revuelto, pateamos esa definición hasta fin de año para una renovación completa», explicó un acólito de aguardar que amaine entre los que sufrieron el 2015 y los que no, como el santafecino Omar Perotti o el salteño Juan Manuel Urtubey.
«Es muy importante repensar todo porque la dispersión es funcional a otra fuerza política», reclamó ayer el gobernador bonaerense que se despide, en referencia a Cambiemos. El llamado al regreso de los desencantados, sin nombrar a De la Sota o a Sergio Massa (que hay que ver si responden si los límites de la unidad los incluye), disimula un instinto de supervivencia naranja para aspirar a una banca de senador por Buenos Aires en 2017, misma silla que buscará el tigrense ¿Dentro o fuera del peronismo?

Mañana verán a la Presidenta. Para el jueves convocan a un cónclave para definir un llamado de unidad, que podría incluir a De la Sota y Massa. Pulseada por la AGN
Economía y política
EL PJ todavía no sabe la patente del auto que lo chocó. Aún mareado, el justicialismo tendrá dos citas esta semana que comenzarán a delinear el proceso de reconstrucción. Primero, mañana, los gobernadores peronistas visitarán a Cristina Fernández de Kirchner. Unas 48 horas después, los caciques territoriales impulsan una reunión de la mesa chica partidaria para hacer catarsis de la derrota del ballottage. Y un objetivo a largo plazo: discutir el límite de la buscada unidad del espacio.
Tal como hizo con los bloques legislativos del Congreso, la saliente mandataria convocó a los jefes territoriales. En la visión de Cristina Kirchner, la conducción formal no es lo mismo que la militancia silvestre, un revival del evaperonista «Renuncio a los honores, pero no a la lucha». El mensaje presidencial ya llegó a sus oídos: «No quiero conducir el PJ, que no es lo mismo que el peronismo», filosofó la Jefa de Estado en el mitín en la Quinta de Olivos ante los diputados del FpV, el frente kirchne-peronista que ya comenzó a mostrar sus primeras grietas. Una de ellas es la designación del reemplazante del radical Leandro Despouy en la Auditoría General de la Nación (AGN), ente de control de la oposición. Mientras en Balcarce 50 impulsan al actual titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; los gobernadores, que más temen a un reciclado Aníbal Fernández, impulsan a su par jujeño, Eduardo Fellner, frágil titular del PJ nacional.
Ávido de encontrar responsables, el PJ no sólo analiza hoy por hoy quién es el dueño del 48,6% de Daniel Scioli (qué porcentaje pertenece al peronismo, al kirchnerismo y hasta los votos captados al massismo) sino, igual de importante, quién aportó a la mitad más uno de Mauricio Macri. El primer sospechoso es el cordobés José Manuel De la Sota, dueño del nuevo paraíso del PRO en la tierra. «El peronismo no perdona a los derrotados pero menos a los que nos llevaron a la derrota», fue el análisis de un encumbrado pejotista. La mitad menos uno del ex presidenciable podría salvarlo de la jubilación anticipada. En el purgatorio peronista estaría el ex precandidato de UNA, que antes de acordar con el Frente Renovador llegó a coquetear con su regreso al redil, leve posibilidad que dinamitó Carlos «Chino» Zannini con su mera asistencia.
El «por ir con un peronismo dividido» encabeza el ranking del PJ de excusas de la victoria del líder de PRO, donde Macri no ganó sino que ellos perdieron, seguido por «culpa de Cristina», «de Aníbal», «de la gestión de Scioli», «de la discriminación a Córdoba de la Rosada». El jueves, en al sede partidaria de Matheu 130, podría encontrarse una razón unificadora. Hoy llega a Buenos Aires Fellner, para agendar la terapia grupal. Derrotado en su provincia, en los papeles comandará el partido al menos hasta mayo de 2016. Un mandato que podría extenderse hasta diciembre, se especula, cuando el titular de la franquicia bonaerense, el matancero Fernando Espinoza, deba convocar a internas. «Si está todo revuelto, pateamos esa definición hasta fin de año para una renovación completa», explicó un acólito de aguardar que amaine entre los que sufrieron el 2015 y los que no, como el santafecino Omar Perotti o el salteño Juan Manuel Urtubey.
«Es muy importante repensar todo porque la dispersión es funcional a otra fuerza política», reclamó ayer el gobernador bonaerense que se despide, en referencia a Cambiemos. El llamado al regreso de los desencantados, sin nombrar a De la Sota o a Sergio Massa (que hay que ver si responden si los límites de la unidad los incluye), disimula un instinto de supervivencia naranja para aspirar a una banca de senador por Buenos Aires en 2017, misma silla que buscará el tigrense ¿Dentro o fuera del peronismo?

Sebastián ta.com
Mañana verán a la Presidenta. Para el jueves convocan a un cónclave para definir un llamado de unidad, que podría incluir a De la Sota y Massa. Pulseada por la AGN
Economía y política
EL PJ todavía no sabe la patente del auto que lo chocó. Aún mareado, el justicialismo tendrá dos citas esta semana que comenzarán a delinear el proceso de reconstrucción. Primero, mañana, los gobernadores peronistas visitarán a Cristina Fernández de Kirchner. Unas 48 horas después, los caciques territoriales impulsan una reunión de la mesa chica partidaria para hacer catarsis de la derrota del ballottage. Y un objetivo a largo plazo: discutir el límite de la buscada unidad del espacio.
Tal como hizo con los bloques legislativos del Congreso, la saliente mandataria convocó a los jefes territoriales. En la visión de Cristina Kirchner, la conducción formal no es lo mismo que la militancia silvestre, un revival del evaperonista «Renuncio a los honores, pero no a la lucha». El mensaje presidencial ya llegó a sus oídos: «No quiero conducir el PJ, que no es lo mismo que el peronismo», filosofó la Jefa de Estado en el mitín en la Quinta de Olivos ante los diputados del FpV, el frente kirchne-peronista que ya comenzó a mostrar sus primeras grietas. Una de ellas es la designación del reemplazante del radical Leandro Despouy en la Auditoría General de la Nación (AGN), ente de control de la oposición. Mientras en Balcarce 50 impulsan al actual titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; los gobernadores, que más temen a un reciclado Aníbal Fernández, impulsan a su par jujeño, Eduardo Fellner, frágil titular del PJ nacional.
Ávido de encontrar responsables, el PJ no sólo analiza hoy por hoy quién es el dueño del 48,6% de Daniel Scioli (qué porcentaje pertenece al peronismo, al kirchnerismo y hasta los votos captados al massismo) sino, igual de importante, quién aportó a la mitad más uno de Mauricio Macri. El primer sospechoso es el cordobés José Manuel De la Sota, dueño del nuevo paraíso del PRO en la tierra. «El peronismo no perdona a los derrotados pero menos a los que nos llevaron a la derrota», fue el análisis de un encumbrado pejotista. La mitad menos uno del ex presidenciable podría salvarlo de la jubilación anticipada. En el purgatorio peronista estaría el ex precandidato de UNA, que antes de acordar con el Frente Renovador llegó a coquetear con su regreso al redil, leve posibilidad que dinamitó Carlos «Chino» Zannini con su mera asistencia.
El «por ir con un peronismo dividido» encabeza el ranking del PJ de excusas de la victoria del líder de PRO, donde Macri no ganó sino que ellos perdieron, seguido por «culpa de Cristina», «de Aníbal», «de la gestión de Scioli», «de la discriminación a Córdoba de la Rosada». El jueves, en al sede partidaria de Matheu 130, podría encontrarse una razón unificadora. Hoy llega a Buenos Aires Fellner, para agendar la terapia grupal. Derrotado en su provincia, en los papeles comandará el partido al menos hasta mayo de 2016. Un mandato que podría extenderse hasta diciembre, se especula, cuando el titular de la franquicia bonaerense, el matancero Fernando Espinoza, deba convocar a internas. «Si está todo revuelto, pateamos esa definición hasta fin de año para una renovación completa», explicó un acólito de aguardar que amaine entre los que sufrieron el 2015 y los que no, como el santafecino Omar Perotti o el salteño Juan Manuel Urtubey.
«Es muy importante repensar todo porque la dispersión es funcional a otra fuerza política», reclamó ayer el gobernador bonaerense que se despide, en referencia a Cambiemos. El llamado al regreso de los desencantados, sin nombrar a De la Sota o a Sergio Massa (que hay que ver si responden si los límites de la unidad los incluye), disimula un instinto de supervivencia naranja para aspirar a una banca de senador por Buenos Aires en 2017, misma silla que buscará el tigrense ¿Dentro o fuera del peronismo?. Elcronista.com

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