Espectáculos

Game of Thrones largo con todo

Lo que dejó el primer capítulo de la sexta temporada

Probablemente junto con Winter is Coming (el primer episodio de esta ficción), The Red Woman -el comienzo del sexto año- sea uno de los mejores inicios de temporada que tuvo la serie. Uno de los problemas que suelen tener los capítulos iniciales en cada año de Game of Thrones es que se pierde mucho tiempo volviendo a contar en dónde quedó la acción con respecto al año anterior y, por ese motivo, muchas veces el primer capítulo de temporada deja siempre un poco de sabor a poco. Pero en este caso eso no sucedió. La acción comenzó inmediatamente después de la última escena de la quinta temporada cuando Jon Snow es asesinado por un grupo de sus propios hombres. Los responsables de la serie sabiendo que los ojos de los fans estaban puestos en confirmar si la muerte era tal, decidieron arrancar con el cuerpo de Snow tirado en el piso y siendo recogido por Davos y otros miembros de la Guardia Nocturna que mantienen su lealtad. Y así confirmamos que Snow está muerto.

Sin perder tiempo, la acción se traslada luego a otros personajes de los que componen el gigantesco mundo de Game of Thrones y así aparece Sansa encontrándose con Brienne de Tarth; Tyrion junto a Varys en lo que queda de Mereen; Arya intentando adaptarse a su ceguera; Khaleesi en manos (una vez más) de los Dothraki y Cersei descubriendo que su amada hija Myrcella fue asesinada. Las historias siguen repartidas como siempre, pero hay una evidente intención por comenzar a redondear algunos puntos. Lejos de ser la bicicleta que permite entrar en calor antes de hacer ejercicio en serio, este primer episodio no perdió un minuto y se sumergió directamente en los distintos puntos de conflicto que transcurrirán a lo largo de esta sexta temporada. O sea, un comienzo de lo más prometedor…

https://youtu.be/o2ZXOV7lA38

Teniendo en cuenta que los dos responsables máximos de la serie, David Benioff y D. B. Weiss, comunicaron (para disgusto de HBO) que calculaban que luego de la sexta temporada habría una séptima de siete episodios y una octava de seis es evidente que el sexto año de la serie podría comenzar a cerrar algunas de las tantas historias que pueblan esta ficción. Cada vez son menos los personajes fundacionales vivos y, como suele suceder en Game of Thrones, es sabido que aquí ninguno tiene el futuro asegurado siendo todos candidatos al asesinato de un momento para el otro. Indefectiblemente, la lista comenzó a achicarse y, poco a poco, el destino de varios personajes pareciera comenzar a unirse. En este sentido, el debut de la sexta temporada puede decirse que no decepcionó y que rápidamente presentó cuáles serán los escenarios en los que transcurrirá la serie en los próximos episodios. Esta es una ficción que brilla no sólo por los momentos de sorpresa, sino principalmente por su detallada construcción de personajes, y cómo el espectador llega a familiarizarse con ellos porque no es necesaria la futurología para adivinar que Cersei va a ir a la guerra tras el asesinato de su hija (¿batalla que podría costarle la vida a ella o quizá a Jaime?).

Es interesante comparar este episodio con el piloto de la ficción y ver cómo la serie luego de haberse expandido a lo largo de varias temporadas, de a poco comienza a contraerse. En el mencionado Winter is Coming toda la acción transcurría solo en dos lugares, Winterfell y Pentos. En esos sitios se comenzaba a desarrollar una historia gigantesca que atravesaba a todo un mundo dividido en varios reinos; pero ahora, la acción pareciera comenzar a cerrarse. Con tantos muertos en el historial y tantos lugares derrumbados luego de varias guerras, el universo de Game of Thronesnecesariamente debe contraerse para focalizar y algo de esto es lo que se ve en el comienzo de la sexta temporada: la necesidad de controlar las historias y concentrarse en los personajes importantes. Es, en realidad, el destino de esos pocos héroes y heroínas el que verdaderamente siempre importó y, en la sexta temporada, esa lista podría achicarse aún más.

¡Atención que se viene el spoiler! Sobre el final del episodio se descubre que el verdadero aspecto de Melisandre es el de una anciana. Muy lejos de la imagen de femme fatale que proyectó desde su primera aparición, la Mujer Roja confirma así no solo su innegable naturaleza mística (de las que muchos personajes siempre dudaron), sino que refuerza esa idea sobre la gran incógnita que es su verdadera identidad. Y este descubrimiento no es gratuito. Revelar que en realidad ella es una anciana es la mejor forma de reafirmar lo enorme de su poder y confirmar que su presencia será decisiva para alguna de estas dos cuestiones: o la posible resurrección de Jon Snow o el aniquilar a los miembros de la Guardia Nocturna que se rebelaron contra él.

Por otra parte, Game of Thrones hace tiempo que definió claramente quiénes son los héroes y quiénes los villanos. En esta temporada es evidente que los espectadores hincharán por Cersey y por Jaime; por Arya y por Sansa, por Tyrion y por Daenery e, incluso, hasta por Davos (quizá el gran héroe de la serie, destinado a vivir a la sombra de quienes jura proteger); mientras que los villanos serán nuevamente Sparrow, Ramsay y la mencionada Ellaria. Pero, con el final acercándose en los próximos años, personajes que aprendimos a querer probablemente vuelvan a enfrentarse y, en ese momento, Game of Thrones recuperará uno de sus rasgos más atractivos: construir protagonistas a los que odiamos amar o amamos odiar. Y esa es la gran característica que hace de esta serie la más importante en la actualidad, no sólo mostrar la mutación de los personajes sino hacerlos evolucionar constantemente y en todas las direcciones posibles.

La promesa de Game of Thrones en su sexta temporada parece ser volver a las sangrientas conspiraciones y a los personajes que encierran mil y un capas de secretos y traiciones. ¡Los fans, felices!

Fuente: LaNacion