Salta

Estacionó en un garage, y dejó afuera al dueño

Ayer, cerca de las 22 horas, en momentos que Cristian Castro subía al escenario del estadio Delmi, un vecino, con domicilio en Ibazeta casi esquina Necochea, se daba con la sorpresa que una camioneta Toyota SW4 se encontraba estacionada en su garage.

Ayer, cerca de las 22 horas, en momentos que Cristian Castro subía al escenario del estadio Delmi, un vecino, con domicilio en Ibazeta casi esquina Necochea, se daba con la sorpresa que una camioneta Toyota SW4 se encontraba estacionada en su garage, puesto que en ese sector no había ‘trapitos’ cobrando – ilegalmente-  el estacionamiento.

 

Para cuidar su coche, esperó fuera de su casa, puesto que pensó que se trataría de algunos minutos. Sin embargo, las horas pasaron y nadie vino a retirar el vehículo, por lo que decidió, acercarse hasta el estadio, y solicitar amablemente a los encargados de la organización, si podían llamar al propietario para que moviera su camioneta, petición que no fue tomada en cuenta.

 

 

En vista de ello, recurrió a la policía, quienes le contestaron que ‘no podían hacer nada porque no era algo que les competa’. Tras la segunda negativa, acudió a Tránsito de la Municipalidad, desde donde le contestaron que no contaban con ni una sola grúa para brindar una solución a su problema.

 

Por lo cual, ante la falta de compromiso de las respectivas autoridades, se vio obligado a cruzarse de brazos, y sentarse a esperar la llegada de la irresponsable conductora, a quien describió como una mujer rubia, que   llegó casi a las 2 de la madrugada, y sin mediar palabra, se llevó la camioneta.

 

Poco después, y según la información brindada por los trabajadores del recital, constató que se trataba de una de las organizadoras del evento. “Lo mejor que me pudo pasar es quedarme afuera de mi casa hasta la madruga, más teniendo en cuenta que yo a las 6.30 me levanto para ir a trabajar”, ironizó.

 

Cansado de tanta impunidad, elevó su reclamo al intendente de la capital, Gustavo Sáenz, ya que cada vez que hay un recital no solo deben soportar la basura que se genera, la música a alto volumen que les impide conciliar el sueño o los ‘choripaneros’ que ocupan toda la calle, sino también a gente imprudente, sin ni siquiera un poco de consideración por el prójimo.