En medio de la pandemia, Iosfa dejó abandonados a pacientes críticos

La obra social descuenta, pero debe hasta un año de prestaciones.

Iosfa, la obra social de militares y gendarmes, no está costeando las prestaciones que corresponden a sus afiliados, pese a que continúa realizando los descuentos en sus haberes. Uno de los casos graves es la falta de pago de las prestaciones a los afiliados que necesitan diálisis, un servicio de salud imprescindible para mantenerse con vida.

«El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (Iosfa) es una obra social estatal que brinda servicios a las Fuerzas Armadas (Ejército Argentino, Armada Argentina y Fuerza Aérea Argentina) y de Seguridad (Prefectura Naval Argentina y Gendarmería Nacional)», reza su página. En estos momentos, muchos de sus afiliados están desprotegidos, incluso ante situaciones de posible letalidad. La asociación que aglutina a los centros de diálisis de Salta y Jujuy (Cepridiasa) se encuentra en una situación de quebranto, por sus incumplimientos.

La obra social no paga desde hace un año las prestaciones que entonces corren por cuenta de las empresas de salud, porque no pueden dejar en la calle a los pacientes que se dializan.

«Si la obra social no cubre es lógico que el prestador suspenda», dijo Joaquín Correa, oficial del Ejército retirado, en una estado de alarma absoluta por el abandono de la obra social estatal. Servicios reducidos, trámites engorrosos, «lo real es que el Iosfa no está prestando los servicios que tiene que cubrir», manifestó Correa. «La farmacia está casi vacía y solamente reciben recetas en una línea de farmacias que está sólo en Salta capital», agregó.

«Yo hoy tuve un ataque de presión y no sabía a dónde ir», remarcó. Mientras se estima que los afiliados aportan cerca de $2.000 millones por mes, «se corre el riesgo de que la gente termine muriendo, o endeudándose, porque la obra social está casi inactiva», advirtió el militar retirado.

Urgente

Si bien la deuda millonaria de la obra social se encuentra en investigación judicial, los afiliados necesitan respuestas inmediatas. «Está bien que se investigue, pero usted se puede morir tres veces antes de que se sepa la verdad y se resuelva: esto es urgente», fustigó Correa.

La deuda que tiene el Iosfa a nivel nacional asciende a varios millones de dólares y fue reconocida por la misma obra social en distintos comunicados.

A nivel provincial, según afirman desde la asociación que agrupa a los centros de diálisis de la provincia, el último pago se hizo en febrero de este año y correspondía a octubre de 2019. Desde la institución se enviaron dos cartas documento, una a fines de agosto y otra a comienzos de septiembre. «Los valores suelen actualizarse por semestre, y no se han podido convenir nuevas actualizaciones desde principios de 2019. Es decir, que además corremos con una inflación de dos años, pero no sería tanto si al menos cumplieran con los pagos», señaló el presidente de Cepridiasa, Mario Espeche.

La deuda del Iosfa con este sector de la salud alcanza los $2.416.269, monto que las empresas locales, muchas de ellas familiares, no pueden seguir sosteniendo. «Es incomprensible la falta de sentido común. Poner en riesgo las prestaciones de diálisis en plena pandemia es tener cero empatía con la problemática del paciente», cuestionó Espeche.

«Ante el incumplimiento del Programa Médico Obligatorio (PMO), la obra social debería dejar de recibir los aportes de los agentes activos y los pasivos», opinó el facultativo.

«Pero quién te va a recibir con todas las patologías que tiene mi esposo: toda la vida uno ha aportado y no es justo que ahora la obra social te deje tirado», dijo Saveria Milagros Umbrellos. Su marido, gendarme retirado, se dializa tres veces a la semana y en cada sección está cuatro horas «conectado al aparato». Es un paciente crónico con poliquistosis. «Tiene los dos riñones tomados, totalmente tomados, y sufre otras patologías», precisó su esposa, tras aclarar que no puede quedarse sin la diálisis, porque su vida depende de la máquina a la que lo conectan tres veces por semana.

Tanto o más grave es la situación de pacientes a quienes otras prestadoras de este servicio de salud ya no reciben. Ubaldo Mamaní, afiliado del Iosfa, tuvo que pagar la sesión de hemodiálisis de su hijo Jonatan. Pocos días de tratamiento le costaron $8.000. «La situación es desesperante», escribió en un correo a la obra social.

En otras especialidades

Prestadores de distintas especialidades médicas señalaron que Iosfa abona las órdenes que le presentan con demoras de 90 a 120 días. Hay casos en los que no recibieron pago alguno en lo que va del año.

Un médico consultado dijo que lleva meses haciendo reclamos a la obra social, sin recibir explicaciones. Aclaró que esta situación no solo perjudica a profesionales, sino también a afiliados, ya que muchos optaron por cortar la atención, o cobran aranceles diferenciados, ante le falta de pago de las prestaciones que brindan.

Fuente: ElTribuno