En 2012, durante su visita al shopping Alto Rosario, la docente realizó una compra por un valor de $1.000 en el supermercado ubicado en ese centro comercial. Luego de abonar el ticket, pidió el servicio de envío a domicilio, para lo cual la derivaron a una ventanilla especial donde se le tomarían todos los datos. Su sorpresa llegaría después.

Pasados tres días de la compra, al revisar el ticket del controlador fiscal, en el espacio destinado a «Nombre» figuraba la leyenda«Glúteos»; y en el de Apellido, «Grandes». La mujer, de 43 años, consideró que fue discriminada por obesa y presentó una demanda, en la que planteó que fue víctima de una «discriminación injusta, arbitraria y lesiva».

El hecho tomó repercusión y causó indignación y rechazo en la población de Rosario.