Se llevaron todo

En barrio Justicia desvalijaron la casa de un niño discapacitado

"A las tres de la mañana escuché ruidos raros, como de gente que quería entrar. Me desesperé y llamé a la Policía llorando, me dijeron que iban a venir pero llegaron a la hora" dijo la mujer.

El domingo a la noche en la manzana E, lote 6, del barrio Justicia, en la zona sudeste de la capital salteña, una madre y su hijo con discapacidad se quedaron sin algunas de las pocas cosas que tenían, cuando les hicieron un boquete para entrar a su casa.

María Isabel Arias tiene 25 años y su hijo, ocho. El robo ocurrió entre las 20 y 23, cuando estaban en un hospital. «Nos habíamos ido al Papa Francisco porque me dolía horriblemente el estómago. Cuando volvimos, después de las 11 de la noche vimos que los bloques de la pared estaban tirados en el suelo. Una vez que entramos a casa, mi hijito Matías me dijo: «Mamá, mi tele no está’. Estaba todo revuelto. Yo intentaba acomodar cosas que habían dejado tiradas en el piso los ladrones», expresó la joven.

La tablet del niño tampoco estaba. «Mi hijo sufre mielomeningocele, hidrocefalia y epilepsia. Se moviliza en su sillita de ruedas. Es muy sensible y se larga a llorar cuando le falta algo que es suyo», lamentó.

El chico asiste a la escuela del barrio y a una fundación en la que hace tratamiento de kinesiología, fisioterapia, fonoaudiología y talleres. El televisor plasma Sanyo de 43 pulgadas y la tablet de la que se apoderaron los ladrones eran sus únicos entretenimientos en su tiempo libre. Además, le robaron otros objetos y mercadería.

Pero el mal momento no terminó allí. Los delincuentes intentaron ingresar nuevamente a la vivienda durante la madrugada. «Los ladrones quisieron volver a entrar. Creo que querían volver para llevarse el freezer y la cocina que no pudieron llevarse de entrada. Como la Policía me había dicho que no tocara el boquete, que lo dejara así para que puedan investigar, yo les hice caso y a las tres de la mañana escuché ruidos raros, como de gente que quería entrar. Golpeaban el portón y también tiraban piedras al techo. Me desesperé y llamé a la Policía llorando. Me dijeron que iban a venir pero llegaron a la hora», sostuvo María Isabel».

 

 

 

 

Fuente: El Tribuno