Kirchnerismo Política Ricardo Jaime

El yate de Ricardo Jaime, ícono de la corrupción kirchnerista, ya está en Argentina

La embarcación, de un millón de dólares, zarpó desde el puerto uruguayo de Piriápolis cerca de mediodía

Cerca del mediodía de hoy el yate de un millón de dólares que usaba Ricardo Jaime, el ex secretario de Transporte durante el kirchnerismo, zarpó desde el puerto uruguayo de Piriápolis con destino a Zárate, provincia de Buenos Aires.

La delegación de cinco integrantes la Prefectura Naval Argentina que había viajado a Piriápolis, Uruguay, con la misión de repatriar el yate valuado en un millón de dólares no pudo lograr su cometido ayer debido a malas condiciones climáticas.

Pero el viaje comenzó hoy. El yate inició su navegación hacia la Argentina. Dejó el puerto de Pirápolis, para dirigirse a Montevideo, la capital uruguaya. Desde allí, a un velocidad de 25 nudos, se desplazará hasta Colonia.

Según pudo confirmar Infobae, como el yate estuvo mucho tiempo sin navegar, hubo algún problema mecánico que fue solucionado ayer por los prefectos encargados de la navegación. La lujosa embarcación del ex funcionario que está preso llegó al puerto de Buenos Aires y zarpará mañana por la mañana rumbo a Zárate, donde la Prefectura tiene su Instituto de Formación. Allí quedará anclado y la Prefectura oficiará como depositario judicial.

Después de largos y engorrosos trámites, el juez Sebastián Casanello logró que se efectivizara el pago que solicitó a la Dirección General de Administración Financiera del Consejo de la Magistratura, y de ese modo consiguió que el yate Altamar 64 cruce el charco y regrese desde Uruguay a la Argentina.

Cuando en 2013 el yate fue descubierto en Uruguay, los dueños –que lo habían llevado al puerto para reparar– lo dejaron abandonado. Nunca nadie lo reclamó. Debido al abandono se contrajo una deuda que es la que se pagó a las autoridades uruguayas para que la embarcación pudiera salir de Piriápolis.

El juez Casanello y el fiscal Carlos Rívolo tienen a cargo uno de los capítulos todavía no finalizados de la causa por enriquecimiento ilícito por la que el ex funcionario ya fue procesado y enviado a juicio oral y público. Jaime no pudo justificar cómo «adquirió» bienes -que puso a nombre de otras personas- como un avión de cuatro millones de dólares, varias casas, algunos autos, un diario, una radio y un hotel en la ciudad cordobesa de Carlos Paz.

Está comprobado judicialmente que Jaime se enriqueció durante los seis años que fue funcionario. Además, confesó haber cobrado coimas de empresarios a los que debía controlar mientras decidía millonarios negocios.

En el expediente por enriquecimiento ilícito se investiga aún cómo fue que Jaime se quedó con el yate Altamar ,64 matrícula DL2153AC, valuado en un millón de dólares.

En la operación de la compra del bote participaron Carlos Lluch y Raúl Viola, dos abogados ligados a la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), que explotaba colectivos y ferrocarriles bajo la supervisión de Jaime, por lo que los investigadores no descartan que la embarcación haya sido una de las tantas coimas que cobró el ex funcionario por parte de empresarios a los que hacía que controlaba.

El 10 de marzo de 2009, unos meses antes de que Jaime fuera obligado a abandonar su cargo de secretario de Transporte de la presidente Cristina Kirchner, la empresa Dalia Ventures LLC, con domicilio en Delaware, Estados Unidos, compró el yate.

La investigación judicial determinó que dos testaferros de Jaime, Manuel Vázquez -preso con detención domiciliaria- y Silvano del Carmen Mazzucchielli eran los autorizados para retirar el yate del astillero que lo construyó. Eso condujo sin dudas hacia Jaime, jefe de la banda que recaudaba en la Secretaría de Transporte.

Casanello y Rívolo solictaron repatriar el yate con el fin de «asegurar la conservación de la embarcación y el eventual decomiso y recupero de activos». El yate se encuentra en buen estado, navega en condiciones razonables y puede llegar a ser vendido por una cifra muy superior a la de los costos de traerlo. Se calcula que los gastos para realizar el procedimiento y que el yate termine amarrado en un puerto argentino rondan el millón de pesos.

La Justicia sospecha que Jaime, preso en el penal de Ezeiza desde el año pasado, se quedó con el yate a partir de negociados que hizo en el área de Transporte que encabezó entre 2003 y 2009 durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Uno de los símbolos de la corrupción del kirchnerismo ya navega desde Uruguay hacia Argentina. Un yate de un millón de dólares que era de un funcionario que cuando llegó a ocupar su cargo en 2003 no tenía ni siquiera dónde vivir: se alojó en un hotel sindical que le cobraba 30 pesos la noche. Y ganaba unos diez mil pesos mensuales.

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