Salta

El viernes inician las peregrinaciones

Desde Santa Victoria ya se preparan los devotos que caminarán más de 12 días para llegar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro para la procesión y renovación del pacto de Fe. Es una de las peregrinaciones más largas de Argentina.

 

 

 

Trinidad Angelo es quien hace 17 años se encarga de organizar y coordinar la peregrinación de Santa Victoria. Partirán a primeras horas del viernes y durante 13 días recorrerán caminando diversos pueblos y localidades hasta llegar a la Catedral Basílica y reencontrarse con el Señor y la Virgen del Milagro.

 

“Salimos entre 45 y 50 personas. Nos reunimos y juntamos la plata para el viatico del camión, llevamos colchones, utensilios para cocinar. Tenemos unos padrinos en Santa Fe que nos ayudan con mercadería”, cuenta Trinidad. Si bien el recorrido se hace a pie, algunos mayores de edad o con problemas de salud no pueden atravesar los cerros por la altura.

 

Entre los peregrinos hay muchos jóvenes y adolescentes comprometidos con la fe. A pesar de las inclemencias del camino, van alentando con rezos y cánticos para menguar la fatiga y reavivar el espíritu.

 

“Hay muchos salteños que vienen hasta acá para peregrinar con nosotros. Los que no pueden caminar por la altura del cerro vamos en el camión o en camioneta hasta Humahuaca y de ahí ya nos juntamos con todo el grupo”, señala Trinidad.

 

Con imágenes en los hombros, los devotos llevan también promesas, pedidos y agradecimientos, y así  van atravesando los pueblos. Duermen en casitas de familias, en predios de escuelitas de la zona o en el campo. “Cada uno lleva una bolsa de dormir o algún acolchado o pocho para dormir. Gracias a Dios nunca nos pasó nada”, cuenta Trinidad, dejando ver el gran sacrificio que los peregrinos afrontan en estos más de 12 días de caminata de fe y esperanza.

 

“De los pueblos somos más de 100 personas. Desde Humahuaca siempre se suman más personas, llegan los residentes, a la Catedral llegamos cerca de 600 peregrinos. Si alguno se decae los esperamos, nos ayudamos con las mochilas, lo sostenemos de los brazos”, expresó Trinidad. Es que la solidaridad es algo que no puede faltar en este largo y difícil recorrido que los peregrinos repiten año tras años.

 

“Llegamos tranquilos, se siente que te entra un espíritu como agua fresca, una inmensa alegría de llegar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro”, se emociona Trinidad.