MIGUEL RAGONE

«El secuestro de Ragone fue una factura de la Policía»

A 43 años de su secuestro, Cristina Cobos recuerda al “médico del pueblo”.

«El secuestro de (Miguel) Ragone fue una factura de la Policía de Salta», dijo Cristina Cobos que hoy recuerda al gobernador que fue desaparecido por los grupos de tareas el 11 de marzo de 1974.

Eterna militante del la JP (Juventud Peronista) que comenzó a los 15 años en las reuniones cuando se estaba armando la Universidad Nacional de Salta.

«Ya eran casi 18 años de dictadura que dejaban muchísimos pobres y algunos ricos; no había clase media. Eso queríamos cambiar, para eso luchaba la juventud por esos tiempos. Entonces apareció Miguel, para todos era Miguel, el Terco Ragone, a contramano de todos, un hombre honesto, íntegro y trabajador que nos propuso dar vuelta la realidad en la que estábamos viviendo. Entonces todos los jóvenes comprometidos nos sumamos. Se sumaron algunos sindicatos, organizaciones y la gente nos siguió», recuerda Cristina con esa nostalgia que se amalgama entre alegrías y tristezas.

Tenía solo 17 años cuando comenzó a asistir a las reuniones para «Ragone gobernador», por la lista verde, por el Frejuli. El peronismo gana el todo el país en el año 1973 y la denominada «Tendencia» (Revolucionaria) triunfa en Salta con Ragone y la JP.

Para algún desprevenido, esa juventud estaba compuesta de intelectuales y trabajadores muy bien preparados. La idea fue siempre de volver a la democracia por fines pacíficos y en la lucha confluyeron peronistas, radicales y de partidos de izquierda.

Una de las primeras medidas del «médico del pueblo» fue la favorecer el procesamiento y encarcelamiento de los policías represores y torturadores que venían de los tiempos de que la dictadura de Onganía había inaugurado en 1966.

«Acá se habla de la última dictadura, pero los represores y torturadores ya venía de mucho tiempo atrás. El Ejército ya venía utilizando a la banda de Joaquín Guil, Trovato y Toranzos, entre otros, como servicios de inteligencia y como aparato ilegal de represión. Ragone los deja fuera de servicio y por eso luego le pasan la factura tras la intervención de la presidenta Isabel Perón», dijo Cobos.

Lo cierto es que Ragone vino de una humilde familia tucumana, había sido funcionario de Perón, estaba muy atento a los estudiantes, obreros, pobres y era un gobernador que no salía del club 20 de Febrero. Rápidamente se ganó varios frentes de conflictos con la clase alta, el clero y la derecha peronista.

«Víctor Brizzi desapreció el 9 de marzo de ese año, Nicolasa Montilla el 13 del mismo mes, en Mosconi. Ya había indicios que los milicos se venían con todo. Con el paso del tiempo nos fuimos dando cuenta de que fue un plan sistemático que venía de mucho tiempo atrás. Nos dimos cuenta de los servicios, de la inteligencia a los grupos de jóvenes, de militantes. En el momento de los hechos fuimos muy valientes, ninguno se fue del país, quizás también no sabíamos lo que se estaba gestando. Seguíamos a nuestro gobernador que fue una persona íntegra, que jamás negoció un voto a cambio de un favor. Nos tenía a todos controlados y no gastaba de más ni un peso porque todo era de la gente. Comenzó a realizar auditorias en el Instituto Provincial del Seguro, en la Caja Previsional, en el Banco de la Provincia y todo eso molestaba», dijo Cristina.

Cuando Ragone fue gobernador, la mujer comenzó a trabajar en el Ministerio de Economía, en el tiempo en que la casa de Gobierno funcionaba en Mitre 23, abierta siempre a quien necesite hablar con los funcionarios.

«Yo veía que todos los días entraba gente a buscarlo a Miguel, gente humilde por la ropa y por las formas en el trato. Primero no entendía nada, pero luego me di cuenta que eran sus pacientes. Como Miguel ya no podía atenderlos en el consultorio por falta de tiempo, sus pacientes iban a buscarlo bien temprano y él los atendía en su despacho, en el salón de al lado de la escalera principal, que ahora es del Centro Cultural América», dijo sonriendo.

Aún faltan algunas respuestas

El 11 de marzo de 1976 Ragone fue secuestrado cuando salía de su casa para dirigirse a su trabajo. Lo capturaron a la vuelta de su casa.
Consta en los juicios que, en un intento por eliminar a los testigos, los captores balearon a Margarita de Leal, una transeúnte, que sobrevivió, y a Santiago Arredes, un vecino, quien finalmente murió. Esa fue la última vez que Ragone fue visto con vida. Luego encontraron su auto en Cerrillos y no hay certezas sobre qué pasó con sus restos.
La sentencia estableció que el secuestro de Ragone fue parte de un plan sistemático que se realizó en todo el pías mediante la vigencia de los decretos de aniquilamiento. La autoría intelectual del asesinato correspondió a las autoridades militares del III Cuerpo de Ejército, bajo el mando en ese momento del Luciano Menéndez, y ejecutada por integrantes del Ejército y la Policía de Salta, integrantes de la organización Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). El fallo condenó a penas de prisión perpetua e inhabilitación absoluta al coronel Carlos Alberto Mulhall (que era por entonces el jefe del Ejército en la provincia), el teniente coronel Miguel Gentil (jefe de la Policía de Salta) y el comisario Joaquín Guil (jefe de Seguridad de la Policía).
Aún falta un juicio contra los supuestos “cómplices de su desaparición”.

Fuente: ElTribuno

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