Cultura

El Museo de Arqueología de Alta Montaña se llevó el Diploma al Mérito

La Fundación Konex, Premios Konex 2018, reconoció al MAAM por su distinguida labor entre 2008 y 2017

El Museo de Arqueología de Alta Montaña es una de las joyas del patrimonio humano, cultural y turístico que posee la ciudad ya que entre sus paredes resguarda el hallazgo arqueológico denominado Los Niños del Llullaillaco, lo que logra a través de un modernísimo sistema de criopreservación. A través de esta preservación trabaja en el resguardo de la cultura ancestral, su estudio y difusión, reforzando la identidad de los pueblos originarios. Es por tal misión, cumplida al pie de la letra que La Fundación Konex, Premios Konex 2018, reconoció al MAAM, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por su distinguida labor entre 2008 y 2017.

El jurado, presidido por Adalberto Rodríguez Giavarini y compuesto de 20 premiados en anteriores ocasiones, definió las veinte disciplinas. En cada una de ellas, hubo cinco galardonados. Una de ellos fue la directora del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) Gabriela Recagno quien recibió el Diploma al Mérito, en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho. El MAAM ha sido designada una de las cinco mejores figuras de la última década de las Instituciones, Comunidad, Empresa Argentinas de la Disciplina Entidades Culturales.

La característica principal de la colección que hoy pone en valor el Museo de Arqueología de Alta Montaña, reside en el particular estado de conservación del hallazgo arqueológico más importante de los últimos tiempos, tanto de los niños como de los objetos que los acompañaban que, como consecuencia de las circunstancias climáticas de la montaña, permanecieron intactos durante varios siglos de entierro. Un desafío superado.

De hecho se ha logrado conformar un Museo en el que no sólo se exhibe una magnífica colección, sino que también se ha creado un ámbito donde es posible acercarse al mundo andino a través de la Arqueología de Alta Montaña, y desde allí comprender el universo Inca y sus costumbres ceremoniales. Laboratorios, espacios de investigación y salas de exposiciones se conjugan en un plan de trabajo que permite ver desde el hoy nuestro propio pasado histórico.

Más allá de las modernas tecnologías y de los innovadores métodos museográficos, se ha creado un ámbito íntimo, con respeto y con sentimiento, y se ha dado forma a un Museo indudablemente científico y profundamente humano que atrae a miles de salteños y turistas que buscan a su vez, conocer la cultura ancestral y la riqueza de uno de los imperios que marcó la historia y definió a las primeras civilizaciones.

Hacemos historia…

Hace más de quinientos años, una comitiva ceremonial ascendía hasta la cumbre del volcán Llullaillaco, para culminar con una de las ceremonias más importantes del calendario ritual incaico, conocida como Capacocha. Iniciada posiblemente en la legendaria ciudad de Cuzco, su realización implicó un largo recorrido en tiempo y espacio, y tuvo como protagonistas a los hoy conocidos como Niños del Llullaillaco. Y a más de un centenar de objetos, muchos de ellos exquisitas miniaturas, que los acompañaron en este viaje al encuentro con los antepasados y los dioses. Durante más de cinco siglos, el volcán guardó celoso en su cápsula del tiempo lo que en 1999 se convertiría en uno de los hallazgos más importantes en el campo de la arqueología, y que permitiría a los científicos, posteriormente, reconstruir este aspecto de la vida incaica.

Fuente: ElIntra