Sinverguenza

El acusado por abuso sexual José Alperovich sigue gozando de impunidad

Todavía, la Justicia no decidió dónde juzgarán al ex gobernador de Tucumán.

La Justicia tucumana definirá hoy si acepta el pedido de sus pares porteños para que la denuncia contra el senador nacional José Alperovich siga su curso en Buenos Aires.

Se trata de la denuncia realizada por una sobrina del ex gobernador de Tucumán, que trabajó junto con él durante los últimos dos años, y aseguró haber sido abusada sexualmente tanto en la casa del dirigente, en la provincia del norte, como en un departamento de Puerto Madero, también propiedad de los Alperovich.

Este lunes se conocieron detalles del relato que la víctima, de 29 años, efectuó ante la justicia sobre cómo se daban los ataques. La denunciante cuenta así un episodio en la casa de Alperovich en marzo de 2018, en Yerba Buena: «Él le pidió al personal de seguridad que se quede en otro sector y para mí fue un día espantoso porque él me atacó en el sillón. Me hizo tocarlo forzadamente, se bajó el pantalón y el calzoncillo mientras me decía mirá cómo me ponés».

El texto también es claro sobre las advertencias que el senador nacional le daba: «La idea es que mañana, 4,5, reunión… después libre. Yo sabía que libre era que se me venía el infierno», relata sobre los códigos con los que hacía las insinuaciones sexuales el dirigente, que debió pedir licencia sin goce de sueldo en la Cámara alta. «Por eso yo le proponía siempre más reuniones, para que no tuviera tiempo», agrega.

«Él le pidió al personal de seguridad que se quede en otro sector y para mí fue un día espantoso porque él me atacó en el sillón. Me hizo tocarlo forzadamente, se bajó el pantalón y el calzoncillo mientras me decía mirá cómo me ponés», asegura la chica.

El relato continúa: «Antes de llegar me mandó un mensaje de audio que decía a las 5.30 nos vamos para arriba. Eso significaba ir a su casa de El Corte, donde pedía a la seguridad quedarse lejos para poder abusarme». Ya en ese lugar, «me dijo que tenía las piernas chuecas y el culo gordo, y que el pantalón me marcaba mal la cola, por lo que me dijo en tono de orden que me parara para mostrarme dónde. Me tocó la cola donde según él me marcaba mal el pantalón y seguidamente me apoyó con su miembro y comenzó a tocarme en contra de mi voluntad y a violentamente meterme manos por todos lados, tocándome los senos. Luego me desprendió el botón del pantalón y me tocó la vagina. Yo le decía que por favor pare, que eso no estaba bien, y me besaba y me baboseaba la oreja y el cuello. Yo le pedía que pare y él no se detenía», consta en la denuncia contra el senador del PJ.

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