Argentina

¿El aborto está de moda en Argentina?

Hemos llegado a un punto en el que quien no esté a favor del aborto sin restricciones ni límites puede ser considerado como torpe o como un "gorila". Lo que era un mal menor ya se reclama como derecho.

La humanidad no le puede reprochar a la naturaleza que sean las mujeres las que den a luz. A la naturaleza no se le puede reprochar ninguna cosa. La obligación de la humanidad es disponer las cosas para que ocurran del modo más justo posible.
Hay personas que se consideran muy sanas y visitan los mejores paisajes, andan en busca de panorámicas grandiosas, de aire puro y vivificador, pero el prójimo les interesa poco, sólo les sirve para reforzar su ego y para confirmar su pertenencia a la tribu. No se dan cuenta de que los mejores paisajes, las visiones más conmovedoras están en el alma humana. Es a través del conocimiento del Otro como se reafirma la pertenencia a la humanidad, como se descubre el alma propia.
Hay personas que van mucho a misa, y rezan con devoción, que cuando se enteran de que se ha perjudicado arbitrariamente a un pobre diablo alegan que el daño causado no es mucho. Ignoran que ese pobre diablo podía contener en sí, como Pessoa, todos los sueños del mundo.
Un ser acabado de concebir es un proyecto de vida, una voluntad dispuesta a abrirse camino, un mar de sueños. No tiene ninguna culpa. Quien se precie a sí mismo no puede dejar de respetar a esta nueva vida que trata de abrirse camino. Quien no lo haga, por muchas etiquetas -socialista, cristiano, etc.- que se cuelgue demuestra que no respeta a los demás, no le importan, vive inmerso en su egoísmo.
La humanidad no es perfecta. A veces, las señoras se quedan embarazadas sin desearlo previamente y aunque estuvieran dispuestas a traer al mundo a la criatura, no tienen posibilidades de poder criarla. Los padres tampoco la pueden ayudar o hacerse cargo. Es cuando hay que aceptar el mal menor.