Docentes en alerta por el techo de Macri a las paritarias

El Presidente dijo que el aumento a los maestros no puede pasar del 25 por ciento. Los maestros se declararon en alerta y advirtieron que peligra el inicio de las clases.

A diez días del inicio del ciclo lectivo, el Gobierno decidió dar marcha atrás con la oferta que había hecho en la paritaria nacional docente. A pesar de que las negociaciones con los cinco gremios estaban avanzadas, ayer se suspendió súbitamente la reunión en la que se iba a rubricar el acuerdo, poniendo en duda el comienzo de las clases en tiempo y forma. El presidente Mauricio Macri, además, anunció un límite del 25 por ciento para los aumentos, muy lejos de los 40 puntos que había ofrecido como base, hasta horas antes, el ministro de Educación, Esteban Bullrich. En una conferencia de prensa, los maestros se declararon en estado de alerta y movilización. La decisión de Macri dejó sin marco de referencia a las paritarias en las provincias y en muchos distritos decidieron esperar hasta que se aclare el panorama antes de cerrar sus respectivos acuerdos. Entre los docentes hay consenso en que, si no se destraba la situación, el lunes 29 no comenzarán las clases.

La reunión entre los representantes de Ctera, Sadop, UDA, AMET y CEA, los cinco sindicatos docentes con representación nacional, el ministro Bullrich y su par de Trabajo, Jorge Triaca, que ya había sido suspendida una vez para “acercar detalles”, estaba prevista finalmente para ayer al mediodía, en el edificio de la cartera laboral. Fue cancelada el jueves a última hora de la noche, sin explicaciones. En el encuentro se iba a oficializar la propuesta que había presentado el Gobierno el martes pasado y había cosechado el visto bueno de las organizaciones gremiales: un incremento del 40,1 por ciento para el salario inicial, a pagarse en dos tramos, febrero y julio, que elevaría el sueldo del maestro que recién se inicia de los actuales 6060 pesos a 8500 pesos, incluyendo un aporte adicional del Fondo de Incentivo Docente (Fonid), según informaron entonces los docentes tras reunirse con Bullrich.

Pese a que el ministro intentó instalar que la mejora estaba dentro de los parámetros previstos por el oficialismo, el porcentaje de aumento generó malestar dentro del Gobierno y en las provincias. Ayer, a la hora en que debía llevarse a cabo la suspendida reunión, el presidente Macri habló con una radio y manifestó que los acuerdos salariales tendrán un límite bastante lejano a lo que se había ofrecido desde su propio Gabinete en un primer momento: “La paritaria debe estar de 25 por ciento para abajo”, sentenció el mandatario, argumentando que un acuerdo superior sería perjudicial para los gobernadores. “Queremos llegar a un acuerdo y ayudar desde el gobierno nacional pero no interferir como pasó en los últimos diez años, que se fijaba una paritaria y no importaba lo que pasaba en las provincias”, se justificó Macri, que no explicó sin embargo la oferta anterior, que se mantuvo vigente al menos durante 48 horas.

En el mismo sentido, el ministro Bullrich intentó explicar la marcha atrás diciendo que desde el gobierno nacional plantearon que “se vayan cerrando las negociaciones en las provincias y después cerrar la nacional”, al revés de lo que se hizo en los últimos años y vaciando de sentido la institución de la paritaria nacional, cuya finalidad, desde que se implantó durante el gobierno de Néstor Kirchner, fue marcar a la vez una pauta y un piso salarial para los diferentes distritos provinciales, que son los que negocian con los gremios docentes en función de sus capacidades financieras. Para Bullrich, la propuesta que él mismo había presentado y acordado con los docentes “entorpecía las paritarias provinciales”.

La reacción de los cinco sindicatos docentes fue inmediata: ayer brindaron una conferencia de prensa conjunta y repudiaron la marcha atrás del Gobierno y exigieron una pronta resolución del conflicto. “El gobierno nacional pone en riesgo el comienzo del ciclo lectivo”, denunciaron a través de un documento que sostiene que “la dilación de la firma de la propuesta significa dañar la buena fe en la negociación paritaria y lesiona la discusión salarial en las provincias”, y que “la demora es un intento de poner techo a las negociaciones salariales provinciales”.

Los docentes advirtieron además que, de no formalizarse la propuesta hecha en forma verbal, el Gobierno incurrirá en “una evidente irresponsabilidad” que “no tiene antecedentes en ninguna de las negociaciones paritarias anteriores”. Por eso, se declararon en “estado de alerta y movilización” y exhortaron a “las autoridades nacionales a tener una actitud responsable ante millones de alumnos y sus familias, que esperan la solución urgente de esta situación”. El transcurso de la conferencia de prensa fue enturbiado por la presencia de dos policías de civil que fueron rápidamente identificados por los presentes y retirados del lugar (ver aparte).

“No vamos a permitir que el Gobierno le ponga un techo al salario de los docentes”, manifestó Sonia Alesso, secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera). “Fijar techo lesiona las paritarias libres entre trabajadores y empleados”, agregó. Héctor Cova, de la Asociación del Magisterio de la Enseñanza Técnica (AMET), indicó que no van “a aceptar ningún techo para las paritarias en las provincias”, y Fabián Felman, de la Confederación de Educadores Argentinos (CEA), insistió en “la importancia de la negociación a nivel nacional para que luego se pueda hacer lo mismo con los representantes orgánicos de los gremios en sus provincias”. Por su parte, Sergio Romero, de Unión Docentes Argentinos (UDA), expresó que “esta negociación es inédita porque se hizo una oferta y después no se pudo sostener”.

Contrariamente a lo que manifestó Macri, la suspensión por tiempo indeterminado de la firma de la paritaria nacional docente no agiliza los trámites en las provincias, sino que hasta ahora los dilató, cuando faltan solamente diez días para el comienzo de las clases. Las autoridades de varios distritos anunciaron en las últimas horas la postergación de las negociaciones con los gremios locales hasta tanto no se resuelva la instancia nacional. Entre otros mandatarios, así lo hicieron los de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires, gobernados por dirigentes del mismo partido y cercanísimos al presidente de la Nación.