¿Crimen sin misterios?

Crimen de Fabián Gutiérrez: Quiénes son los detenidos

Los acusados son cuatro jóvenes, miembros de familias reconocidas de El Calafate. Uno de ellos tenía un vínculo personal con el exsecretario de Cristina Kirchner.

Fabián Gutiérrez fue encontrado el sábado asesinado en el fondo de una casa de El Calafate y por el crimen fueron detenidos cuatro jóvenes de entre 18 y 23 años. Uno ellos confesó y guió a los investigadores hacia el cuerpo.

Al menos tres de los apresados durante la madrugada del sábado conocían al empresario que fue secretario de Néstor y Cristina Kirchner. Además, los medios locales los señalan como integrantes de dos familias notorias de la villa turística por su actividad comercial y política.

Facundo Zaeta, de 19 años, es el principal sospechoso. Testigos lo vieron con él el jueves por la noche, cuando dejó de atender llamados. Según declararon los testigos, mantenía una relación personal con Gutiérrez. Su hermano Santiago es otro de los detenidos.

Ambos son hijos de un comerciante de la zona y nietos del escribano Oscar Zaeta, que fue concejal del FPV y su estudio recibe las principales operaciones inmobiliarias de la ciudad santacruceña.

Martín Andrés Gómez Chávez, un mecánico de 23 años, también fue arrestado en la madrugada del sábado. Su abuelo, Oscar Gómez, fue intendente de la ciudad entre 1991 y 1995. En 2016, el joven recibió una beca del Banco de Santa Cruz para estudiar Ingeniería Mecánica en la UTN de Río Gallegos.

El cuarto detenido es Pedro Monzón, de 18 años. Facundo es el único de los cuatro con antecedentes. Fue demorado por tenencia de estupefacientes en Río Gallegos, indicaron medios locales.

El cuerpo fue encontrado en los fondos de una casa de la calle Cañadón Seco, del barrio Aeropuerto Viejo, de esa localidad turística ubicada a unos 250 kilómetros de Río Gallegos, y de acuerdo a los primeros resultados de los peritajes realizados por los médicos forenses que revisaron el cuerpo, Gutiérrez presentaba golpes principalmente en la cabeza y cortes en el cuello.

 

Fuente: El Tribuno