Cómo cuidar los ojos frente a las pantallas

Un especialista explica que en sí mismas no causan daño. La cuestión es cómo usarlas.

No habiendo vacuna ni tratamiento probado, la única manera segura de protegernos para no contraer covid-19 es usar el barbijo correctamente colocado (que cubra boca y nariz), el lavado frecuente y minucioso de manos, y la distancia social (dos metros, por favor…). Y, todo lo que podamos, quedarnos en casa. Eso, lo sabemos, mandó desde las clases hasta los festejos de cumpleaños, pasando por las sesiones de gimnasia y las consultas médicas, a la esfera de la virtualidad. ¿Cómo nos afecta la vista ese estar tan “pegados” a las pantallas?

“Ellas en sí mismas, hoy, en nada. La tecnología cambió mucho… Podían causar problemas los viejos monitores de tubos”, responde Sergio Dilascio, del Servicio de Oftalmología del Centro de Salud. “Pero sí pueden incidir en la salud ocular modos en los que nos relacionamos con las pantallas”, agrega.

Luz y distancia

“Uno de los factores que debemos controlar es el brillo. No debe estar en máximo, pero tampoco tan bajo que haya que esforzarse para leer. Conviene adecuarlo a la iluminación del ambiente, con la que también hay que ser cuidadosos”, señala y explica que la luz (ni la de la ventana ni la artificial) no debe dar directamente sobre la pantalla

Otra fuente de dificultades tiene que ver con la adecuación de los lentes de las personas que sufren lo que se llama “vicios de refracción”, que incluyen miopía, hipermetropía, astigmatismo y, en los mayores de 40, presbicia.

“Los anteojos se gradúan para diferentes distancias: los ‘de cerca’ para tener un libro o un tejido a 40 centímetros; los ‘de lejos’ para tres metros (ver la TV, manejar…); pero el monitor de una computadora debería estar a un metro de distancia y unos 10° hacia abajo. Si se sienten dificultades para ver bien la pantalla, anteojos inadecuados pueden ser un motivo”, aclara Dilascio.

Ojos secos

También respecto de la sequedad de los ojos la clave no es la pantalla sino lo que hacemos ante ella. Pasa con frecuencia que cuando una persona está concentrada en lo que hace frente a la pantalla “se olvida” de parpadear, a tal punto que ese clic de los ojos puede llegar a reducirse hasta a cinco veces por minuto, una cuarta parte del movimiento habitual.

¿Por qué es tan importante? Porque con cada clic el párpado se encarga de “lavar” el ojo.

“Para eso necesita la secreción de uno de los dos tipos de lágrimas que producimos: no las de llorar, que sólo mojan. Las otras. Y esas se estimulan con el parpadeo”, resalta el especialista. De ese modo, se limpia el ojo del polvo o pestañas caídas, y la “basura” se elimina a través del conducto lagrimal.

“En las mujeres menopáusicas o premenopáusicas, el déficit de hormonas produce sequedad de mucosas en general, también en los ojos… Ellas serán más vulnerables a este problema”, resalta.

Añade que la sequedad de los ojos, si no se evita, termina generando un círculo vicioso con las conjuntivitis alérgicas, y recomienda hacer pausas cada 40 minutos. Pausas que, ademas, ayudarán a evitar otras consecuencias de “estar pegados” a las pantallas (Ver “También pueden…”)

Otros problemas

Esa prolongación del tiempo pendientes de dispositivos puede poner de manifiesto cuestiones de convergencia que no habían sido diagnosticadas.

“La insuficiencia de convergencia hace que los ojos no puedan funcionar juntos al mirar objetos cercanos; la lectura es típicamente el caso. Suele detectarse en edad escolar, pero si no es suficientemente evidente, muchos chicos terminan en el neurólogo, porque provoca unos dolores de cabeza que pueden ser terribles”, advierte Dilascio y resalta que con un diagnóstico a tiempo, el problema se resuelve fácilmente con ejercicios.

Como además produce dificultades para leer (las palabras parecen flotar; se pierde o lee lentamente), muchas veces padres o maestros sospechan que el chico tiene problemas de aprendizaje y no un trastorno ocular.

Otras señales de insuficiencia de convergencia pueden ser cansancio, dolor o molestia en los ojos (fatiga ocular); visión doble (diplopía); dificultad para concentrarse, y entrecerrar, frotarte o cerrar un ojo.

También pueden causar…

– Problemas de espalda, cuello y hombros: se recomienda controlar postura, y hacer pausas activas y estiramientos.

– Afectación del sueño. Las pantallas emiten longitudes de onda de luz azul que inhiben la liberación de melatonina, la hormona que le indica al cuerpo que es hora de dormir.

– Exacerbación del sedentarismo, con una excepción: aprovechar los tutoriales para hacer diferentes tipos de actividad física.

Fuente: LaGaceta