Alerta Dengue

Cientos de enfermos de dengue, un mal que hace estragos en el norte

La atención médica en hospitales públicos y centros de salud privados está restringida por la pandemia de coronavirus. Mientras tanto, el Aedes aegypti sigue proliferando y transmitiendo la enfermedad.

Decenas, cientos o miles de casos. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos son los pacientes del norte de la provincia enfermos de dengue.

Cuadras enteras del radio céntrico de Tartagal tienen enfermos de dengue y día tras día se conoce de algún paciente que debió ser internado, trasladado hacia un centro de mayor complejidad fuera del departamento San Martín como consecuencia de la enfermedad que está haciendo estragos en el norte.

Mucho más que una gripe

Los síntomas son severos y si bien comienzan con una especie de estado febril con el paso de los días se hacen peores. Fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor en todo el cuerpo, vómitos, diarrea. Tomar agua produce tantas náuseas que durante una semana es casi imposible ingerir un sorbo. Son tantos días de malestar que también muchos pacientes jóvenes, sin patologías previas deben ser internados para pelearle a la deshidratación. Pero lo más angustiante es que clínicas, sanatorios y hospitales públicos a consecuencia de la pandemia de coronavirus solo atienden las urgencias de manera que, salvo excepciones, los cientos de pacientes tienen que soportar solos 14 días interminables, hasta que los síntomas se hacen más llevaderos.

En lo que va de abril y marzo, todo indicaría que la epidemia se localizó en el cuadrante céntrico de la ciudad entre las avenidas 9 de Julio, 25 de Mayo, 20 de Febrero y 24 de Setiembre.

Pero como no hay estudios, testeos ni investigaciones serias solo son trascendidos y el único indicador son los pacientes porque no hay cuadra del ejido céntrico donde no haya enfermos.

«Atiendo media jornada y todos los días tengo unos 10 pacientes con síntomas de dengue», explica el senador por el departamento San Martín y médico generalista Manuel Pailler, que va y viene entre las viviendas de los pacientes a quienes prefiere no internarlos para evitar que, dadas las defensas que tienen por el piso, contraigan algún virus intrahospitalario que agrave aún más sus cuadros.

«Comencé a sentirme con fiebre y pensé que era el calor pero a la media hora no podía parar de temblar; la fiebre me subió a 39 y deliré 3 noches» relató un ingeniero que reside en el centro de la ciudad, otro de los tantos pacientes del mismo senador Pailler.

Transcurridos 14 días -mucho más que un estado gripal- las secuelas del dengue se extienden varias semanas por el malestar general que persiste en los pacientes. Nadie se ha puesto a analizar seriamente la afectación laboral que el dengue provoca, pero tampoco se hacen campañas serias para luchar contra el vector.

Viviendas con larvarios

Nadie informa cuál es el índice de infestación en las viviendas, y no se conocen operativos serios o fumigaciones entre algunas estrategias para luchar contra la epidemia que está haciendo estragos en el norte y dejando miles de pacientes expuestos a contraer la forma más grave. Espirales, insecticidas, repelentes o antifebriles siempre que los pacientes puedan comprarlos por sus propios medios; estudios de laboratorios siempre que los enfermos tengan obra social es lo único por el momento para hacer frente a la epidemia más severa jamás registrada en el norte. Ojalá las autoridades sanitarias se hagan un paréntesis para ocuparse de esta problemática.

Fuente: LaGaceta