Argentina

Causas judiciales y presión familiar, claves en la salida de Caputo

El Gobierno dice ahora que no fue una sorpresa, pero el exfuncionario se fue sin aviso, el día que Macri estaba en Estados Unidos con Lagarde. Escrache, la familia y las causas en Tribunales, las claves.

4 de abril. Ese día, el dólar cotizó a 20,40 y Luis Caputo, que todavía era ministro de Finanzas, fue al Congreso a dar explicaciones por la deuda argentina. En esa reunión de la Bicameral de Seguimiento quedaron al descubierto dos temores de “Toto”, los mismos por los que se dejó su cargo en el Central sin previo aviso, aunque el Gobierno diga lo contrario.

En el salón de las Provincias, las preguntas sobre la deuda mutaron en cuestionamientos al patrimonio del funcionario, acusado de haber ocultado que, hasta poco antes de asumir, era accionista y director en sociedades offshore.

Pero la reunión con los legisladores terminó con escándalo. Caputo le hizo llegar un papelito escrito a mano a la kirchnerista Gabriela Cerruti, en el que le pedía que no fuera “tan mala”. “Mis hijas tienen 11 y 13 años, no seas tan mala”, le hizo saber el ministro, ante una afirmación de la diputada sobre la titularidad a nombre de una de sus hijas de una offshore.

El papelito demostró que a Caputo lo atormentaba la exposición pública, pero también le tenía miedo a las causas judiciales por un patrimonio que le costó (y le cuesta) explicar. El funcionario fue acusado de haber mentido a las autoridades norteamericanas sobre su participación en Noctua, una firma offshore. Y ese día no dio una explicación contundente.

Cuando ya estaba en el Banco Central pasaron otras dos cosas. Una de ellas fue una revelación periodística de Alejandro Bercovich, que mostraba que el Messi de las finanzas macristas había comprado Lebacs por casi nueve millones de pesos en diciembre y las había vendido con el dólar a 20 en abril.

Que compró las Lebacs quedó probado con la oficialización de las declaraciones juradas, tal como lo contó El Intransigente.

El otro episodio conflictivo para Caputo fue el escrache que hace un mes sufrió en un restaurante de Palermo cuando cenaba con su esposa. “Toto” maduró allí la decisión. El temor se incrementó, según cuentan en el mundo empresarial, por la reacción de Macri a la causa de los cuadernos, y la indagatoria para Angelo Calcaterra, que quedó involucrado por el juez Claudio Bonadío.

El miedo convirtió una renuncia meditada en una salida intempestiva. Por eso no avisó. Por eso, aunque en el Gobierno dicen que ya sabían, Caputo esperó a que Macri estuviera en Estados Unidos, negociando con el FMI, para pegar el portazo.

Podrán decir ahora que fue el Fondo el que pidió su cabeza. O que se venía conversando hace meses. Pero estos elementos, sin dudas, jugaron un papel importante en la renuncia del economista al Central.

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