Cultura

Taller de canto en El Centro Cultural América “cantar es expresarse de mil maneras”

El taller de canto en El Centro Cultural América renueva su propuesta. Entrevista a Nora Tolaba, docente y artífice de este espacio

El canto, como eslabón del ADN artístico, se vuelve en su hacer una forma de ser que hace de sus letras y frescas melodías una puente de expresión para los amantes de la música y un trampolín donde las notas de la vida se tornan las notas de una canción favorita, poniendo en sintonía mente, cuerpo y alma. A veces, cantar no solo es un hobbie de algunas horas sino un espacio donde encontrar compañía y dejarnos simplemente ser. Con esta esencia compartida, el Centro Cultural América abrirá sus puertas para dar lugar a un nuevo round en el marco del Taller de Canto 2018, a cargo de la profesora Nora Tolaba, pudiendo participar niños y adolescentes a partir de los 8 años e incluso adultos, asistiendo solo con ganas de cantar y pararse frente al mundo con un “yo sí puedo”.

En estos tiempos donde la gente busca un lugar donde manifestarse y expresarse, donde canalizar sus problemas, tratándose muchas veces de ese refugio donde encontrar amigos y sentirse bien. Es allí donde el Centro de convierte en un lugar donde todos forman parte de una gran familia. “Hoy contamos con un grupo que viene acompañándonos desde hace cinco años, que siguen creciendo en este taller y que dieron lugar al origen del mismo; estas nuevas audiciones son el espacio para abrir las puertas a todo el público que sepa o bien, que aún tenga la incertidumbre sobre si sabe o no sabe cantar, esta es la oportunidad de brindarle a todas esas personas la posibilidad de descubrir su voz”, explica Nora, docente y creadora del taller para quien el arte trasciende a la rutina, penetrando en lo más íntimo de cada uno como una dosis que armoniza los miedos, las inseguridades, las virtudes y los defectos al mirarnos a un espejo, subir al escenario o al simple andar por la vida.

Pero el taller ya tiene más de un ciclo recorrido potenciando voces calladas que murmuran un sueño posible y aquellas a las que los miedos silenciaron puertas adentro. Parte de este transitar también cuenta con un historial de anécdotas y enseñanzas que forman parte de un mismo proceso de evolución. “No solamente aprendo de la experiencia y el contacto con ellos sino, lo que dejan en mi para ir resolviendo sus problemas. Y es que si bien participa la gente a la que le gusta cantar, también lo hacen aquellos que tuvieron dificultades de la voz, que ya hicieron rehabilitación con los profesionales adecuados y que ahora recurren al canto como una forma más de poder colaborar y contribuir a su voz, como unna manera de profilaxis en relación a la voz cantada. Justamente destacó la colaboración de los profesionales a quienes recurren los alumnos que derivó cuando hay dificultades. Por eso el alumno viene a cantar y también cree así que es posible rehabilitarse, como aquellos niños que se presentaron con problemas en la comunicación y que a través del canto pudieron expresarse. Ellos dejaron en mí un nuevo camino para andar y descubrir esto de que vienes a cantar y al mismo tiempo compartes tus problemas y lo solucionas a través de la voz”, asegura Nora destacando que la causa misma es la que al final resulta la solución. “Me llevo además las oportunidades de las causas a benéficas que lograron recaudar recursos través del canto con conciertos brindados a través del centro y fuera de él en otros lugares como confiterías, una escuela de Santa Victoria, institutos de abuelos, el oHspital del Niño, el sector de niños quemados o los pequeños con cáncer. Siempre tratamos de ayudar, fue un año muy solidario. Lo que nos deja en claro que el canto no solo puede ser entendido como una disciplina sino como una satisfacción con un beneficio para otros. Por lo tanto, fue un ciclo positivo y con muchísima gente. Siempre agradecida con la comunidad salteña por la demanda, la cantidad de alumnos que se acercan, toman sus clases, reciben y aplican el aprendizaje, hasta gente famosa del ambiente que me llamo la atención al buscar a través de la técnica mejorar su trabajo para ofrecer un buen material a su público”, subraya.

Como lazos de esperanza y solidaridad, el canto se vuelve técnica y metafóricamente un sostenido por lo que las expectativas para esta vuelta son muchas. “Venimos realizando muchos conciertos desde el año pasado y esperamos que sea igual o mejor, siempre vamos por más. Tengo que pensar también que es un año que sabemos que estamos atravesando una Argentina con problemas, un país de crisis, no soy ajena a eso pero tratamos en lo posible que este lugar sea el momento donde respiremos, donde podamos trabajar en equipo, poder ayudar así al que más necesita”, señala con una voz tan calma que cualquier oído se pararía a escuchar y la fe perdida volvería a confiar. “Espero tener la posibilidad de acceder a otros escenarios con los chicos, poder cumplir sus sueños. Yo me pongo muy contenta cuando un alumno se va feliz de la clase, es mi mayor satisfacción. Las enseñanzas son mutuas, entre alumno y profesional”, agrega.

Los sueños son posibles y el canto debe permanecer vivo en la esfera cultural resonando entre paredes para hacer escuchar lo que hay que decir. Esta es la misión. “No nos olvidemos que salta es la cuna de grandes poetas, poetas salteños y argentinos que son los que originaron el cancionero popular, entonces soy una de las responsables desde el rol que me toca ya que aquí no sólo se interpreta, sino que se propicia; por aquí pasan personas, artífices capaces de hacer letras y crear entonces me siento partícipe involucrada en darles ese lugar para que hagan sus temas”, recalca Nora, una mujer de firmes convicciones para quien la veta de docente en el Ministerio de Educación no le es ajena aquí cuando la vocación se despierta. “Ser docente es un rol muy importante, el de enseñar, entonces también me toca ser como la maestra, orientar sus expresiones, darles a conocer sus manifestaciones. Muchos chicos crean sus letras y es acá donde la expresan y manifiestan su capacidad creadora de la imaginación entonces como no ser una pre cursora de la cultura a través del canto. Cantar es expresarse de mil maneras”, afirma.

Una oportunidad pasó, la segunda es la vencida y que no se diga más. “La gente debería asistir para darnos la oportunidad de conocerlos, de conocer su voz, de aprender de ellos, reconocer que no está todo mal, que juntos a través del arte si podemos cambiar el mundo, podemos cambiar la posibilidad para tener un momento de alegría y felicidad, descubrir que si podemos cantar y darle el ejemplo a la familia, hijos, nietos porque acá viene gente de todas las edades mayores de 8 años, entonces es maravilloso ver como fluye el arte a través de ellos”, concluye con un temple imperturbable, animando a esas estrellas que ya titilan y agradecida con Clara Adela Altobelli, una defensora de la cultura junto a quien hacen posible encontrar la cultura a la vuelta de la esquina.

Fuente: ElIntra