BALANCE 2018

Balance 2018: un año económicamente malo

Devaluación, inflación, pobreza y subas de las tarifas marcaron el año que llega a su fin hoy. Economistas evalúan los 5 indicadores clave de la economía para saber cómo será el 2019.

El 2018 fue un año decididamente malo desde el punto de vista económico para la Argentina y, si bien se espera que el 2019 no mejore demasiado en los primeros meses, al cierre del actual ejercicio los economistas vislumbran signos que podrían marcar un camino de lenta, pero factible recuperación durante el año que viene. ¿Llega el respiro?

Devaluación del 100%, una inflación rozando los 50 puntos, 33% de pobreza, 9 de desocupación, caída del consumo, la construcción, la actividad industrial y la economía en general, todo combinado con una desmedida disparada de las tarifas de los servicios públicos, el transporte y los combustibles hacen que el 2018 sea un año más que para el olvido, para el recuerdo, para no volver a repetir.

Para el economista Eduardo Antonelli, «en términos de la así llamada «coyuntura económica’, 2018 fue decididamente malo: aumentó la inflación, cayó la actividad económica, el empleo, aumentó la pobreza», y si bien marca que «en los últimos dos meses, la tasa de inflación podría estar cediendo, no es claro que el problema de la inestabilidad económica en general esté encaminado».

«En cambio, desde el punto de vista de la calidad institucional, 2018 nos hizo sentir una república, con democracia, federalismo, división de poderes y otros excelentes atributos que hasta 2015 se habían perdido», rescató Antonelli, y resaltó que «también es valorable que, luego del erróneo anuncio de hace un año, 28 de diciembre de 2017 en que se «recalibraron’ las metas de inflación, planteado de una forma que insinuaba un recorte de la independencia del Banco Central, éste ha recuperado su capacidad de decisión».

Contexto internacional

Consideró que «también es importante que, pese a una retracción en el ritmo de la obra pública, esta no se ha detenido del todo y, como cuestión tal vez más importante, se logró un valioso adelanto en la lucha contra la corrupción, vista a través del caso de los «cuadernos'».

Y, agregó, que la reunión del G20 volvió a evidenciar el respaldo internacional a la Argentina, lo que es positivo, además de las valiosas inversiones que se acordaron con las principales economías mundiales.

Como la Ilíada y la Odisea

Para Roberto Dib Ashur, máster en Economía y socio en Delta Consultores, “el 2018 fue como la Ilíada y el 2019 será como la Odisea”.
“La Ilíada es el sitio de Troya, que termina con todos los ciudadanos engañados con un supuesto premio, que era el Caballo de Troya, pero que en definitiva los condenó. ¿Por qué la analogía?”, cuestiona, y explica: “Porque hace un año, cuando Federico Sturzenegger (por entonces presidente del Banco Central), el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, dan una conferencia de prensa, se revisaron las previsiones de inflación para este año del 15 al 17 por ciento, entre otras cosas, y se intentó bajar la tasa de interés para dinamizar la economía y, a partir de ahí, crecer todos juntos”.
Sin embargo, remarcó que “el resultado fue que la actividad económica caiga más de dos puntos, que los salarios reales caigan el 10%, que el riesgo país supere lo 850 puntos básicos, que tengamos una deuda del doble con un mercado de capitales cerrado internacionalmente, con un acuerdo con el Fondo Monetario”.
“Estamos viviendo algo peor que la estanflación, que es estancamiento con inflación, y si pudiéramos hacer un neologismo, o un juego de palabras, usaríamos términos como ‘recenflación’ o ‘caídaflación’, que no existen en los libros de economía, pero que ilustran mejor la situación en la que estamos, que es algo mucho más grave que la estanflación”, afirmó.
Dib Ashur explicó: “Tenemos una presión fiscal que somos el segundo país con más impuestos del mundo, con una economía en negro que evade el 40%, con lo cual la presión sobre los que pagan impuestos es aún mayor, con una inflación del 45% y que todavía no sabemos en cuánto va a cerrar el año, pero que eso hace que los salarios reales se aniquilen”.
“El poder adquisitivo de las personas es cada vez menor y, en un país donde el 98% de las empresas son pymes, que venden en su abrumadora mayoría al mercado interno, si todos ganamos menos, las pymes venden menos”, alertó.
Dib Ashur indicó que “en el mercado laboral, el desempleo cierra el año cerca de dos dígitos” y puntualizó que “las empresas no tienen ganas de echar empleados. Vuelvo a remarcar que el 98% de las empresas son pymes, que tienen un vínculo con el personal que trabaja con ellos; tienen una relación personal, tienen el costo de haberlos formado; no es tan sencillo despedir a una persona por muchos motivos. Y cuando los despiden es la última alternativa”.
Por otra parte, consideró que “la pobreza se va acrecentando” y se mide por distintos indicadores, “pero la más popular es la pobreza por ingresos. Esto es: cuánto gana mi hogar y cuáles son los gastos para la canasta básica alimentaria y para la canasta básica total. Y la pobreza alimentaria es la indigencia”.
“Cuando los precios suben más rápido que el nivel de ingresos, lógicamente más gente va a en la pobreza”, cerró.

De mayor a menor 

Álvaro Pérez, asesor financiero y director de la Consultora Finex, manifestó que “el 2018 empezó bien y terminó mal. La realidad ha superado a la ficción, nos ha templado como al acero, sometiéndonos a temperaturas extremas”.
“De un lado del año, la economía argentina crecía a un ritmo del 4% anual, con sectores registrando ventas superiores al 40% y el riesgo país en menos de la mitad de lo que hoy tenemos, el Presidente y analistas políticos veían un horizonte de reelección despejado y la oposición se iba acostumbrando a la idea de seguir siéndolo”, recordó Pérez, y señaló que “pocos hablaban de las vulnerabilidades de una Argentina muy deficitaria y con una cuenta corriente externa que dejaba rojos de más de 10.000 millones de dólares anuales, demasiado dependiente del favor de inversores extranjeros”.
Relató que “el mundo empezó a sufrir el nerviosismo que la guerra comercial de las potencias les provocó y los emergentes a registrar ventas masivas de sus activos y salidas de capitales”, y que “las erráticas decisiones en la conducción del BCRA y los errores políticos y comunicacionales nos dejaron al borde del abismo, del que no nos pudo salvar el campo argentino, que enfrentó la peor cosecha en años”.
Pérez evaluó que “el año nos deja con una depreciación del peso con relación al dólar de 100%, una inflación cuatro veces superior a la anunciada, la actividad con un diferencial al proyectado de menos 6%, la pobreza creciendo un 10% y las pymes atravesando la peor crisis de financiamiento desde el 2001”.
“Según analistas internacionales, Argentina hizo algunos cambios relevantes, como el recorte del déficit y el ajuste del tipo de cambio real multilateral que ya está arrojando una mejora en la balanza comercial, pero la agenda de reformas debe avanzar y el planeta no ser un lugar hostil para los emergentes, para ser realmente positivos en la visión”, concluyó.
Fuente: El Tribuno