Mascotas

Estas son las razas de perros que deberían salir con bozal

No tiene que ver con el tamaño del perro, de hecho los labradores y los golden son enormes, si no con características de la raza Crédito: Shutterstock

No existe en la Argentina una legislación nacional sobre el uso obligatorio del bozal para todas o para determinadas razas de perros , sólo la provincia de Buenos Aires cuenta con una ley, la 4078/12, que especifica cuáles son los perros más peligrosos y, por ende, los que sí deben salir a la calle con correa corta y bozal.

La variable para definir a un perro como peligroso no se encuentra en el tamaño del animal, ni tampoco en la fuerza de la mandíbula o dentadura, sino que depende exclusivamente de la agresividad. Así lo afirma Eduardo Tonelli, médico veterinario del Hospital de la Facultad de Veterinaria de la UBA: “Los perros que usan bozal lo necesitan sólo por la cuestión de la agresividad. Por ejemplo, el Golden Retriever o el San Bernardo, enormes ambos, no son candidatos al bozal debido a que tienen un carácter pacífico y muy buen humor”.

De acuerdo con la ley que rige en la Provincia de Buenos Aires los perros más peligrosos obligados a usar bozal son:

  • PittBull Terrier.
Pitbull Terrier
Pitbull Terrier Crédito: Shutterstock
  • Staffordshire Bull Terrier.
Staffordshire Bull Terrier
Staffordshire Bull Terrier Crédito: Shutterstock
  • American Staffordshireterrier.
American Staffordshireterrier
American Staffordshireterrier Crédito: Shutterstock
  • Rottweiller.
Rottweiller
Rottweiller Crédito: Shutterstock
  • Bull Terrier.
Bullterrier
Bullterrier Crédito: Shutterstock
  • Dogo Argentino.
Dogo Argentino
Dogo Argentino Crédito: Shutterstock
  • Dogo de Burdeos.
Dogo de Burdeos
Dogo de Burdeos Crédito: Shutterstock
  • Fila Brasileño.
Fila Brasileño
Fila Brasileño Crédito: Shutterstock
  • Akita Inu.
Akita Inu
Akita Inu Crédito: Shutterstock
  • Bullmastiff.
Bullmastiff
Bullmastiff Crédito: Shutterstock
  • Mastin Napolitano.
Mastín Napolitano
Mastín Napolitano Crédito: Shutterstock
  • Ovejero Alemán.
Ovejero alemán
Ovejero alemán Crédito: Shutterstock
  • Cane Corso.
Cane Corso
Cane Corso Crédito: Shutterstock

Desde la veterinaria Puppis agregan también otras razas peligrosas como el Chow chow, el Doberman, los Huskies Siberianos, el Rodhesian, los entrenados para el ataque y los perros con determinadas características físicas: más de veinte kilos, cabeza muy voluminosa, cuello ancho, fuerte musculatura, mandíbulas grandes y perímetro torácico mayor a los sesenta centímetros.Todos ellos deben utilizar un bozal para salir a la calle.

Pero no es cuestión de ir a la veterinaria, comprar uno y ya. Los perros necesitan un período de acostumbramiento para evitar el rechazo, de lo contrario, los animales se negarán y protestarán cada vez que intentemos ponerles uno. Ese es el primer error: no preparar al perro para que le resulte natural usarlo. Natacha Drapajlo, veterinaria de Puppis, la cadena de tiendas especializada en mascotas del país, asegura que para evitar toda clase de riesgo “el animal debe estar acostumbrado a utilizar el bozal, el propietario tiene que enseñarle a usarlo desde chico y además debe ser colocado correctamente y nunca relacionarlo con situaciones estresantes”.

Cómo acostumbrar al perro al bozal

Se trata de un proceso que puede llevar días o semanas de acuerdo con la docilidad del perro y con nuestro propio empeño. El doctor Tonelli detalla un paso a paso:

1-Elegir el bozal más adecuado. El tipo canasta permite que el animal pueda jadear y comer.

2-Generar una relación positiva entre el perro y el bozal. No se debe usar de un día para el otro debido a que el perro se sentirá molesto y confundido.

3-Utilizar la técnica del refuerzo positivo. Ponerle el bozal y simultáneamente acariciarlo, hablarle afectuosamente o darle una golosina.

4-Mostrarle el bozal sin ponérselo y darle un premio cada vez que se acerque a él. Repetir sesiones de dos a tres minutos durante dos días.

5-Continuar con el proceso gradual. Una vez que el perro asocie el ver el bozal con la golosina, se avanza un paso más. Ahora se deja el premio en el fondo del bozal para que el perro quiera tomarlo con la boca introduciendo el hocico solo y sin presiones.

6-Seguir con los puntos cuatro y cinco durantes dos o tres días más hasta que el perro se relacione con el objeto de manera adecuada. Una vez que veamos que mete el hocico sin miedo, podemos atárselo durante un minuto.

7-Siempre de forma gradual debemos ir alargando el período de tiempo que lleva atado el bozal durante unos días y después volver a realizar este procedimiento en la calle, en el parque, en el hogar de otra persona.

8-Tener paciencia. Es un proceso largo que puede llevar alrededor de quince días.

Consejos para no equivocarse

  • El bozal no se debe colocar a la fuerza. Debe ser el perro el que quiera ponérselo.
  • No utilizarlo como herramienta de castigo porque así se refuerza el vínculo negativo.
  • Nunca dejar al perro solo con el bozal puesto.
  • Sesenta minutos es el máximo de tiempo para que el perro use el bozal debido a que necesita descansar.

El mejor bozal

Se trata del Baskerville que es un modelo cesta pero con las rejas más espaciadas. Trae además un tipo de seguridad que impide que el perro se saque el bozal y permite que pueda comer y oler superficies del suelo. Tonelli agrega que en el caso de los perros con hocico chato, los llamados braquicéfalos, como el bulldog francés y el inglés, el Boston Terrier y el Carlino se deben usar bozales especiales que se adaptan al hocico para permitirles respirar.

¿Qué hacer frente a la mordedura de un perro?

María Soledad Ramírez, veterinaria, directora médica de Clínica Veterinaria Panda explica que “en el caso de que nos muerda un perro hay que comunicarse con el dueño y pedirle sus datos junto con el certificado de vacunación antirrábica con la última fecha actualizada debido a que es una información muy importante para presentar luego. Después se debe acudir de inmediato al Hospital Durand donde se practica toda la profilaxis de rabia y la cura de la herida: se aplican antibióticos y la antitetánica. En simultáneo, llegará la denuncia del accidente al Instituto Pasteur y con los datos presentados del propietario de la mascota se lo va a citar para comenzar un estudio del animal durante diez días. Es importante entender que, al margen de que el perro esté vacunado, este proceso no se frena sino que se realiza de la misma manera. Todos los dueños son responsables del comportamiento de sus perros, por eso es fundamental conseguir los datos del propietario del perro que mordió. Si se trata de un perro de la calle, se lo puede retener para llevarlo al Pasteur o en caso de que no se pueda, se acudirá al Hospital Durand donde la víctima recibirá atención prioritaria”.

Por: Cecilia Acuña La Nacón
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